La posible solución del problema de los taxis en el aeropuerto de Lanzarote
El sistema permite a taxistas de otros municipios recoger clientes con reserva previa, con un máximo de 20 servicios mensuales
- Lancelot Digital
Las largas colas y la falta de taxis en determinados momentos siguen siendo uno de los problemas recurrentes en el aeropuerto César Manrique-Lanzarote. Una situación para la que podría existir una alternativa a pocos minutos de vuelo: el sistema de 'transfers' que funciona desde hace años en Gran Canaria.
Este modelo permite que taxistas pertenecientes a otros municipios puedan desplazarse hasta el aeropuerto para recoger a clientes que hayan contratado previamente el servicio y trasladarlos posteriormente hasta el municipio al que pertenece ese taxi.
El funcionamiento está regulado y establece un límite de 20 servicios mensuales por vehículo. Los 'transfers' quedan registrados mediante una aplicación del Cabildo de Gran Canaria, que autoriza cada servicio y establece un tiempo para realizar la recogida de los pasajeros.
El director insular de Transportes de Gran Canaria, Manuel López, explica que este sistema se ha convertido en una herramienta importante para responder a la elevada demanda que soporta el aeropuerto grancanario.
Las cifras muestran su dimensión. Según López, actualmente se realizan cerca de 60.000 'transfers' al año en el aeropuerto de Gran Canaria, servicios que, de no existir este mecanismo, tendrían que ser asumidos por los taxis con competencia directa en el aeródromo.
¿Es posible aplicarlo en Lanzarote?
El modelo abre una vía de debate ante los problemas que registra Lanzarote en momentos de elevada llegada de pasajeros, cuando la oferta disponible no siempre resulta suficiente para absorber la demanda.
Su implantación permitiría ampliar el número de vehículos disponibles mediante reservas previas, aunque también obligaría a establecer cupos y a compatibilizar el sistema con los derechos de los taxis de los municipios con competencia en cada zona.
Gran Canaria, mientras tanto, continúa perfeccionando este mecanismo. López considera que la experiencia acumulada durante los últimos años puede servir de referencia para otras islas interesadas en aplicar un modelo similar.
La posibilidad queda ahora sobre la mesa. Cabildo y ayuntamientos tendrían que estudiar si esta fórmula es viable en Lanzarote y si puede contribuir a reducir las esperas que se producen en el aeropuerto durante las horas de mayor demanda.