Jueves, 09 Abril 2026
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Lancelot Digital
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La calima y el calor se resisten a abandonar la isla y, como de costumbre, una de sus principales “víctimas” es la sufrida viña lanzaroteña. Las parras recientemente azufradas se han echado a perder hasta en un 60 por ciento, porque han sido quemadas por el calor, aunque habrá que esperar para hacer una valoración más precisa.

“Las que están muy pegadas al suelo están sufriendo quemaduras, aunque todavía es muy temprano para determinar los posibles daños”, explica Alberto González, enólogo de las bodegas Stratvs. “Hay que tener un cuidado especial con los productos fitosanitarios, no sólo con el azufre, porque algunos, como el tratamiento contra la cochinilla, cuando entran en contacto con el frío o el calor producen fototoxicidad y se puede ver con el agua parece quemada, principalmente en las uvas más pegadas a la tierra”.

Otra de las consecuencias del calor es que ha frenado la madurez de las parras. En este sentido, González asegura que la madurez de la parra tendría que estar a estas alturas muy avanzada, pero no lo está “porque la planta no tiene fuerzas suficientes para madurar, ni para producir color, ni azúcar en la uva”.

El enólogo de Stratvs recomienda, tal y como lo hizo ya esta semana el Consejo Regulador del Vino, no aplicar productos fitosanitarios ni quitar los brotes que sobran. “Aconsejamos en general a los viticultores que no apliquen ningún tratamiento fitosanitarios en estos días, ni tampoco de ningún producto que resulte abrasivo para la uva”, señala González. “Nada de tocar ninguna hoja ni despampanar, porque hay muy poca materia verde y la planta la necesita toda. Dentro de unos días habría que plantearse, como hay muchos racimos en la planta y ésta no puede con todos, el quitar todos aquellos que estén muy retrasados y no lleguen bien al envero. De esta manera, los que lleguen, lo harán en buenas condiciones”.

Si la parra hubiera estado fuerte este tiempo hubiera beneficiado su maduración, pero las vides están estresadas, debido a que este ha sido uno de los peores años meteorológicamente hablando. “Yo ya he dicho que si conseguimos llegar este año a la vendimia vamos a tener que hacerle un homenaje a la viña porque más calamidades no han podido suceder. Ha sido un año seco y además las vides producen una gran cantidad de racimos, lo que hace que les sea más costoso salir adelante. Les ha venido una ola de calor, luego se ha estresado debido a un viento fuertísimo, ahora de nuevo este calor… Si salen adelante será un milagro”, apunta González.

Dentro de dos semanas se sabrán las consecuencias de esta ola de calor y cuál es la resistencia de una vid que sigue sorprendiendo hasta a los que más la conocen.


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