La vendimia 2026 de Lanzarote espera recoger 2,5 millones de kilos
La recogida de uva se ha adelantado este año en previsión del daño que puedan hacer las altas temperaturas
- Lancelot Digital
El calor aprieta y el campo responde. La vendimia de 2026 en Lanzarote ya es una realidad tras adelantarse de forma imprevista por las altas temperaturas de esta semana. “El calor que tuvimos hace dos semanas es positivo. El que hemos tenido hace escasamente dos o tres días es malo. ¿Por qué? Porque suben demasiado las temperaturas. Nosotros estamos en una zona semidesértica y, menos mal, este año tuvimos la suerte de contar con un otoño e invierno bastante fríos. Eso se traduce en que tenemos agua en el suelo y la planta ha podido paliar esa primera ola de calor”, explica Jorge Rodríguez, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de Lanzarote.
Bodegas como David Fernández, Jable de Tao y El Grifo han sido las primeras en abrir sus puertas. De momento, se han mimado los primeros 1.000 kilos de la preciada variedad Malvasía Volcánica, destinados en parte a los primeros espumosos de la temporada. “Estos vinos necesitan un grado alcohólico más bajo y, por ello, adelantan un poco la vendimia. Recogen una parte de la uva y, dentro de siete o diez días, empezarán con la vendimia normal”, señala.
La recogida continuará ahora de forma escalonada, esperando el grueso de la campaña para finales de julio. Pero, ¿cómo está el sector?
Rodríguez explica que “el vino de Lanzarote se acepta y se vende bien. Eso ha hecho que, en los últimos años, muchos viticultores estén recuperando fincas y trabajando nuevas parcelas. Es algo positivo, no solo para el sector, sino también para la conservación del paisaje”.
El Consejo Regulador estima que la producción final podría rozar los dos millones y medio de kilos. “Hemos tenido cierta incidencia de enfermedades, sobre todo fúngicas, en concreto de mildiu. Hay zonas donde esta enfermedad ha causado problemas y eso nos ha hecho replantear la previsión de la recogida de este año, que la vamos a dejar en dos millones y medio de kilos”.
Una carrera de fondo donde viticultores y bodegueros se coordinan al milímetro para proteger la calidad de un vino único en el mundo.