Lanzarote llora el fallecimiento de Jorge Acosta
El lanzaroteño, que falleció cuando surfeaba en las Islas Maldivas, era muy querido en la isla
- Lancelot Digital
La sociedad lanzaroteña se quedaba ayer en shock al enterarse del fallecimiento de Jorge Acosta, más conocido como el Pingüino, mientras practicaba surf en las islas Maldivas. El accidente se produjo en el atolón de Gaafu Dhaalu, al sur del archipiélago. El lanzaroteño, de 53 años, participaba en una salida de surf organizada desde una embarcación turística y se había desplazado hasta una zona próxima a la isla de Vaadhoo, uno de los enclaves más frecuentados por surfistas debido a la calidad de sus olas.
El también surfista lanzaroteño, Franito Sáenz, amigo y compañero de olas de Jorge, nos explica de primera mano lo que pudo suceder en estas islas próximas a Sri Lanka. “Creo que tuvo la mala suerte de golpearse con la tabla, que pues a veces nos caemos y la tabla debajo del agua con la espuma se nos viene encima y nos puede dar un golpe. Creo que quedó inconsciente. Los compañeros cuando acudieron a él, intentaron reanimarle lo mejor que pudieron, pero en el agua siempre es muy complicado, porque eso te puede pasar tanto allí como aquí. Muchas veces vienen las olas que te están cayendo encima y desajustan al surfista. Tú intentas sostenerlo, subirlo encima de la tabla y sacarlo lo antes posible o a la orilla, o en ese caso me imagino que intentarían llevarlo al barco, que estaría un poco más alejado de la rompiente donde está la ola y probablemente se les habrá complicado”.
Franito solo tiene buenas palabras para describir a uno de los surferos más longevos y conocedores de los spots lanzaroteños. “Jorge, al que todos conocíamos como “El Pingüino”, fue uno de esos primeros surfistas que comenzaron a practicar surf en Lanzarote. Me llevaba unos tres años y lo conocía desde muy pequeño. Compartimos aquella época dorada del surf, cuando apenas éramos unos pocos en el agua. Era una persona amable, educada y muy cercana, muy amigo de sus amigos y muy familiar. Siempre estaba pendiente de su padre y le gustaba ayudarle en las tierras y en las parras. Vivía el mar con auténtica pasión. Siempre estaba donde estaban las mejores olas de la isla, aunque su sitio era Caleta Caballo, donde vivía y donde nunca faltaba. También surfeaba mucho en La Santa. Además, llevaba una vida muy sana, hacía mucho deporte y practicaba boxeo. Y, por supuesto, tenía un nivel de surf muy bueno”.
El fallecimiento de Acosta ha coincidido con la muerte hace una semana de otro conocido surfista afincado en la isla, Cachito, por lo que desde la comunidad surfera de Lanzarote se prevé un homenaje para ambos.