Lanzarote no quiere coches en Timanfaya

Representantes del Gobierno de Canarias, del Cabildo y el Ayuntamiento de Yaiza participaron en una mesa redonda para buscar soluciones a los problemas del parque
- Lancelot Digital
Han sido múltiples las fotos publicadas en redes sociales criticando las largas colas de coches que se forman en momentos puntuales, entre ellos el verano, para acceder a las Montañas del Fuego. Durante mucho tiempo se ha debatido sobre las posibles soluciones a este problema de imagen. En estos días, en el marco de la celebración de los 50 años del parque, se ha celebrado una mesa redonda con la que se culminaron las Jornadas de Gestión del Uso Público y en las que se analizaron la “falta de ordenación” y la “saturación” de centro turístico Montañas de Fuego como dos de los principales problemas que afronta el Parque Nacional de Timanfaya.
“Hay que limitar en beneficio de la conservación”, declaró Miguel Ángel Morcuende, director general de Espacios Naturales y Biodiversidad del Gobierno de Canarias. “La conservación de los recursos, incluso su mejora, es vital. Lo dice la ley de parques nacionales. Todo lo demás debe estar supeditado a esto”, recordó. Además, volvió a subrayar lo que ya manifestó el día anterior el consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, Mariano H. Zapata: “Necesitamos cambiar el modelo de visita”.
Los actuales procesos de revisión del Plan Insular de Ordenación de Lanzarote y de instrumentos de planificación ambiental como el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de Timanfaya o el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del adyacente Parque Natural de los Volcanes, “constituyen un momento idóneo para aunar esfuerzos”, señaló el director general.
También suponen una oportunidad para plantear la ampliación del Parque Nacional de Timanfaya, ya que las lindes actuales del parque lanzaroteño se trazaron hace más de 35 años sin los medios ni la tecnología actual.
El consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Lanzarote, Samuel Martín, coincidió en que “ordenar es conservar” y que la actualización de los instrumentos de ordenación territorial y ambiental es “clave”. El consejero añadió que debe abrirse “un proceso de participación institucional y ciudadana” para regular los espacios naturales. “Son fundamentales la educación ambiental y la instalación de lanzaderas”, como las que se implementaron el pasado mes de abril en un proyecto piloto para reducir la saturación que sufren el volcán del Cuervo y Montaña Blanca.
“La esencia y el corazón de Lanzarote”
El director de Promotur Turismo de Islas Canarias, José Juan Lorenzo, subrayó que Timanfaya “es lo que nos define y lo que somos, es la esencia y el corazón de Lanzarote”. El gerente convino en que “el Parque Nacional de Timanfaya necesita ordenación en beneficio de la conservación y de la experiencia turística” ya que la actual situación “deteriora la imagen y la convivencia”.
Óscar Noda, alcalde de Yaiza, señaló que la solución pasa “por el vehículo colectivo” y por implementar a la mayor brevedad la reserva anticipada online con cuotas máximas de visitantes por franja horaria. “Llevamos tiempo reflexionando, pero sin actuar”, consideró.
Todas las instituciones coincidieron en que, después de años de debate, “inacción” y “miedo al cambio”, es hora de ponerse de acuerdo y “tomar decisiones”.
La bióloga Ana Carrasco, directora gerente del Consejo de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote y moderadora de la mesa, recordó que la “búsqueda del asombro” es uno de los objetivos fundacionales de los Centros de Arte, Cultura y Turismo que desarrolló César Manrique con ayuda de otras mentes brillantes como la de Jesús Soto. La “inmensidad, el silencio y el viento” de Timanfaya deberían poder ser experimentados por las personas que visiten el parque nacional.
El público asistente, muy participativo, exigió a las instituciones “sentido común” y una toma de decisiones “urgente”, además de señalar que es “impresentable” el sufrimiento que padecen los vecinos cuando intentan desplazarse por la carretera LZ-67, saturada con colas de vehículos y con situaciones que ponen en riesgo la seguridad vial.