Viernes, 03 Abril 2026
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Un estudio advierte del impacto del cambio climático en la isla y la necesidad de adaptación

  • Lancelot Digital

Lanzarote podría experimentar un aumento significativo en la frecuencia y duración de las olas de calor en las próximas décadas, según un estudio de alta resolución publicado en la revista científica Regional Environmental Change y elaborado por investigadores de la Universidad de La Laguna. El trabajo analiza isla por isla la evolución de estos episodios en Canarias en distintos escenarios climáticos.

En el caso de Lanzarote, el estudio señala que, si se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, la isla podría registrar entre dos y tres olas de calor al año a mediados de siglo. Sin embargo, en escenarios más adversos, estos episodios serían más frecuentes y prolongados, con varios días consecutivos de temperaturas extremas.

Además, el estudio señala que Lanzarote, junto a Fuerteventura, es especialmente vulnerable por su cercanía al continente africano y su relieve menos abrupto, lo que facilita la entrada de masas de aire cálido sahariano. Esto podría traducirse en una mayor exposición a episodios extremos de calor.

Más olas de calor en el resto de Canarias

El informe también advierte de que el conjunto del archipiélago verá incrementada la frecuencia de olas de calor en todos los escenarios climáticos. En el peor de los casos, las islas podrían registrar entre seis y siete episodios anuales a finales de siglo, frente a menos de uno al año en el periodo de referencia histórico.

Las islas occidentales, como Tenerife, La Palma o Gran Canaria, podrían experimentar un aumento más acusado en la intensidad máxima de estos episodios, mientras que en las orientales crecería especialmente la frecuencia. En algunos casos, la duración de las olas de calor podría duplicarse, alcanzando más de diez días consecutivos.

El estudio también alerta de las consecuencias de este escenario: mayor impacto en la salud, incremento del riesgo de incendios, presión sobre los recursos hídricos y efectos negativos en sectores clave como el turismo o la agricultura, especialmente en un territorio ya vulnerable a la sequía.


PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD