Miércoles, 22 Abril 2026
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Los ingenios salineros de la isla supusieron una innovación tecnología para el momento y la utilización perfecta del medio natural por parte del hombre

 

  • Lancelot Digital

 

La presencia de Alberto Luego y Cipriano Marín en la Entrevista del Día del pasado viernes confirmaba lo que ya se sabe: que los ingenios salineros de Lanzarote son referencia mundial, sobre todo, por las innovaciones tecnológicas que aportaron en su momento y la utilización perfecta del ser humano del medio natural.

 

“A principios del siglo XIX se inventa en Lanzarote, la salina nueva de barro con forro de piedra, no se sabe quién la inventó, pero es fiel reflejo del ingenio de Lanzarote”, explica Alberto Luengo, arquitecto y urbanista. “En 1900 se construye Janubio y el Berrugo, que son las primeras, y en cuarenta años se consolidan, de ese mismo tipo, unas 26 salinas directamente relacionadas con el sector pesquero”.

 

“Las salinas necesitan unas condiciones apropiadas de insolación, proximidad al mar, las mareas, la calidad del agua… Lanzarote era un sitio idóneo para la implantación salinera. Si hay una isla en el Atlántico que se podría llamar la Isla de la sal, es Lanzarote”, señala Cipriano Marín, experto en salinas y colaborador de la Unesco.

 

Entre las numerosas salinas de Lanzarote, las de Janubio son la joya de la corona, no por sus dimensiones sino por su ingeniosa construcción.

 

“Lo interesante de Janubio, además del paisaje, el encuentro del macizo antiguo con las lavas nuevas, es su tipología y su arquitectura que resulta única, y la convierten en un ingenio salinero muy relevante”, señalan.

 

 

Tanto Luengo como Marín participaron la pasada semana en varias conferencias enmarcadas en la Muestra de Cine de Lanzarote.


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