Las 10 mentiras de la historia reciente de Lanzarote

Los años han demostrado que muchas de las polémicas generadas eran más políticas que por el bien de la isla
- Lancelot Digital
No son una, ni dos, ni tres, las “mentiras” que se han vendido en Lanzarote a lo largo de los años como grandes verdades. Carreteras que iban a destruir paisajes, vías que separarían a los ciudadanos, planes avocados al fracaso por su potencial peligro, nunca demostrado, acuíferos inexistentes o garzas en peligro… lo cierto es que son muchas las polémicas que se han originado en la isla, advirtiendo de riesgos preocupantes para Lanzarote, que han acabado por mejorar la vida de sus habitantes. Para muestra, no un botón, sino diez: las diez mentiras de la historia reciente de Lanzarote.

1. Los peligros de la Rambla Medular. Cuando José María Espino, siendo alcalde de Arrecife, propuso la obra de la Rambla Medular, muchos dijeron que lo que pretendía el político socialista era dividir la ciudad entre ricos y pobres. Pese a las críticas, la obra que estaba recogida en el Plan General de Ginés de la Hoz, salió adelante y sirvió, no sólo para unir la periferia con el centro, sino también como un pulmón para ciudadanos y sobre todo para el caótico tráfico rodado de la capital. Hoy no se entendería Arrecife sin esa obra que algunos cuestionaron en su día. Esta obra además marcó la modernización de la capital, transformó la ciudad tradicional en una urbe comercial gracias al avance del Turismo.

2. La vía que terminó uniendo Tahíche. La controversia arrancó en 2006 y alcanzó su punto álgido en 2008, cuando vecinos de Tahíche protagonizaron protestas contra el proyecto de desdoblamiento de la carretera. Se trataba de una vía reconocida por su peligrosidad, escenario de numerosos accidentes graves, entre ellos el que costó la vida a César Manrique. Durante años se insistió en la necesidad de intervenir en ese trazado y, finalmente, el Gobierno de Canarias impulsó el proyecto bajo mandato de Coalición Canaria. Sin embargo, sectores ecologistas y colectivos de izquierda se opusieron frontalmente a la obra. La Fundación César Manrique optó entonces por un silencio muy comentado, mientras otros grupos argumentaban que la nueva carretera partiría Tahíche en dos y destruiría la vida del pueblo. Finalmente, el resultado fue exactamente el contrario al vaticinado: el nuevo trazado cosió el núcleo urbano, facilitó la movilidad, revitalizó la localidad y redujo de manera drástica la siniestralidad.

3. La carretera de La Geria que reforzó la singularidad del paisaje. Corría el año 2004, bajo la presidencia de Dimas Martín en el Cabildo, cuando estalló la polémica por las obras de mejora de la carretera de La Geria. El conflicto se reavivó dos años después, ya con Inés Rojas al frente de la institución. Desde la Fundación César Manrique se trató de frenar el proyecto desde el primer momento, sosteniendo que la nueva vía destruiría La Geria y abriría la puerta a una invasión turística que acabaría con su esencia. El mensaje caló con fuerza, hasta el punto de organizar actos mediáticos y traer a figuras como Leo Bassi para reforzar la campaña. Una vez concluida la obra, el escenario fue muy distinto al anunciado. La carretera no solo no dañó el paisaje, sino que contribuyó a reforzar su protección, facilitó nuevas inversiones para conservar la zona, permitió recuperar áreas abandonadas y favoreció la creación de nuevas bodegas. Lejos de perder identidad, La Geria consolidó su valor y su atractivo.

4. Un territorio que no se deja ordenar. Plan Especial de La Geria, PORN del Archipiélago Chinijo, Plan Insular, Plan de Ordenación de Arrecife… cualquier intento de planificación territorial en Lanzarote parece condenado al bloqueo. Esta es otra de las grandes narrativas instaladas en la isla: la imposibilidad de ordenar el territorio. El PSOE ha hecho de la bandera medioambiental su principal argumento, pero en la práctica no ha logrado aprobar casi ningún plan y, además, ha contribuido a poner obstáculos constantes a su tramitación. El Plan Insular, prometido en todos los programas electorales desde 2005, nunca ha pasado de los anuncios. El Plan Especial de La Geria acabó naufragando tras años de modificaciones hasta ser tumbado por los tribunales. En el caso del PORN del Archipiélago Chinijo, la falta de impulso político y la complejidad administrativa enterraron el documento. Y en Arrecife, el Plan General sigue sin ver la luz desde que se anuló el proyecto impulsado por Isabel Déniz. Lo cierto es que el actual gobierno de CC y PP ha cogido el toro por los cuernos y se ha puesto como meta sacar adelante la planificación insular.

5. El acuífero de Timanfaya. Han pasado ya años desde que Podemos anunció en Lanzarote a bombo y platillo que unos estudios que encargó su fuerza política dieron con el hallazgo de millones de litros de agua dulce en el subsuelo de Timanfaya. Esta información que fue desmentida posteriormente por diversos catedráticos y expertos en la cuestión que consideraron que se había vendido la piel del oso antes de cazarlo. De hecho, el anuncio triunfalista quedó en hipótesis. El objetivo oculto detrás era dejar caer la posibilidad de que ese supuesto acuífero podría llegar a La Geria y sobre todo al Barranco del Obispo. Para algunos analistas dio la impresión de que el objetivo era llevarse por delante a la bodega Stratvs, que por suerte hoy sigue viva y coleando.

6. Batalla contra el crecimiento del sur. A finales de los años noventa, Playa Blanca inició un desarrollo turístico previsto en los planes urbanísticos vigentes. Los hoteles contaban con respaldo legal, pero pronto se instaló un nuevo relato: en el sur no se podía construir. Mientras tanto, zonas como Costa Teguise, ya consolidadas, continuaban ampliando su planta hotelera sin generar el mismo nivel de controversia. En esta campaña confluyeron intereses políticos y empresariales que señalaron al sur como símbolo de un supuesto modelo especulativo. Para frenar su expansión se impulsó la Moratoria turística, que introdujo límites cuando muchas parcelas ya estaban vendidas y numerosos proyectos en marcha. Lejos de detener el crecimiento, la medida provocó una carrera por iniciar obras antes de nuevas restricciones y vino acompañada de una intensa campaña mediática que desvió el foco del desarrollo de Puerto del Carmen y reforzó la idea de que Playa Blanca no debía crecer. Con el tiempo, la Moratoria fue declarada ilegal por implicar indemnizaciones millonarias. Dos décadas después, los hoteles siguen en pie y Playa Blanca, junto a Costa Teguise, se ha consolidado como una de las zonas turísticas mejor planificadas y más prósperas de Lanzarote.

7. ¿Era preciso el Parking Islas Canarias? En el año 2002, cuando era alcaldesa de Arrecife, María Isabel Déniz, se otorgaba la licencia de construcción del Parking Islas Canarias. Las voces en contra no tardaron en llegar. Numerosos críticos aseguraban que era un error instalar el parking en pleno centro de la ciudad y que lo correcto sería ubicarlo a la salida de las mismas. El parking fue objeto de controversias sobre licencias, planeamiento y transparencia de cuentas. Lo cierto es que, a día de hoy, el parking está siempre lleno y nadie se imagina dónde aparcarían los vecinos de la isla al bajar a la capital si no existiera. Cuestión aparte es que, estas alturas, la ciudad debería contar con algunos parkings más en las salidas de la misma para facilitar el aparcamiento.

8. El paraíso de las garzas. Llegaron a Arrecife hacia 2003, al principio fue una primera pareja de garcillas bueyeras, procedente de África, que fue aceptada con curiosidad que no duró tanto como cabría esperar. Eran bonitas, elegantes y habían decidido salir de África para asentarse en Lanzarote. Al cabo de unos años, se habían multiplicado de una manera desbordada, y habían convertido el Parque José Ramírez Cerdá en apenas una sombra de lo que era. Las araucarias centenarias fueron las principales víctimas de su estancia en el parque. Fue necesario buscar una solución y sacarlas del centro de la capital. La opción fue trasladarlas al parque ubicado junto al Cabildo, justo detrás del actual intercambiador de guaguas, y ahora es esta zona la que está desbordada por una especie que se ha transformado en un auténtico problema para el ecosistema insular.

9. Las peligrosas bodegas de La Geria. Con la construcción de la bodega Stratvs se inició una nueva letanía por parte del sector socialista de la isla y de la FCM que afectó, también, al resto de las bodegas de La Geria, a las que acusaban de romper el paisaje. Lo cierto es que al final han servido justo para lo contrario, para mantener un paisaje que es el símbolo de la isla. La realidad es que han generado riqueza, empleo y han permitido pagar mejor la uva al agricultor, revitalizando el cultivo tradicional y manteniendo el paisaje. Un auténtico “círculo virtuoso” que envidian muchas comunidades.

10. La playa del Hotel Fariones. Durante años se instaló el relato de que el Hotel Fariones había cerrado el acceso al mar en Puerto del Carmen en los años 70. Aquella acusación cierta de alguna manera en su día se resolvió hace unos años gracias a la reforma integral que sufrió el Hotel Fariones, que se ha convertido en santo y seña del buen turismo de Lanzarote. La reforma integral del establecimiento incorporó un paseo litoral completamente integrado en el entorno, que hoy permite recorrer a pie la costa y conectar, por primera vez de forma cómoda y segura, Playa Chica con Playa Grande. La playa siempre fue pública, pero durante décadas su acceso estuvo limitado por la orografía. La nueva intervención transformó esa realidad: abrió el litoral a todas las edades, eliminó barreras físicas y convirtió un punto conflictivo en uno de los paseos costeros más valorados de Canarias. Lejos de suponer una amenaza, la actuación terminó consolidándose como una mejora estructural para la isla. Con el paso del tiempo, aquella polémica quedó superada por la evidencia. Donde se anunciaba un cierre, se produjo una apertura. Y donde se temía una pérdida, Lanzarote ganó uno de sus paseos costeros más emblemáticos.