Lunes, 06 Abril 2026
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Los vecinos piden que se actúe cuanto antes

Lancelot
Fotos: Kepa Herrero

Ni el Ayuntamiento de Teguise, ni los ciudadanos de Guatiza y tampoco el cura de La Villa desean una nueva “invasión” de palomas alrededor de la iglesia, así que desde ya están ‘al loro’ para que no se repita una historia reciente: más de 700 palomas capturadas en un año, hasta 40 algunos días, y excrementos regados por el techo de la iglesia y en casas de vecinos, que además de poner en riesgo la salud pública, causaron serios deterioros en los inmuebles asediados por estas aves. Representantes del Consistorio y lugareños agradecen y piden nuevamente la colaboración del vecino que en su momento sacó las palomas de la zona utilizando una ingeniosa trampa.
Por estos días, al atardecer, pueden verse posadas sobre la iglesia una veintena de ellas, pero los vecinos advierten que la rápida reproducción de la especie y la cercanía de una población incalculable detrás del Jardín de Cactus, quizá a menos de un kilómetro de la plaza, constituyen una seria amenaza para los habitantes de Guatiza. Antonio Juan López, párroco de Teguise, recuerda que hace año y medio cientos de ellas dejaban tanto excremento encima del templo que cuando llovía el olor era tan insoportable como la proliferación de mosquitos, aparte del daño que sufrió el edificio. Los días de misa, jueves y sábados, se convirtieron en un verdadero viacrucis para los fieles, y qué decir de los vecinos más próximos a la iglesia que hoy están tan preocupados y molestos como entonces.

Actuar de inmediato
El concejal de Medio Ambiente de Teguise, Domingo Cejas, comparte la opinión de vecinos en cuanto a que es preferible colocar ahora pocas trampas antes de que se reproduzcan más y el problema, como sucede en grandes capitales, se vuelva literalmente incontrolable. Como consecuencia de la presencia de las palomas y su efecto destructor sobre la iglesia, la Administración local, aportando materiales, colaboró en la reparación del templo mientras que los gastos de mano de obra corrieron a cuenta de la institución Iglesia. Cejas declara que el Cabildo de Lanzarote es totalmente consciente del problema por lo que espera apoyo para erradicarlo. “Actualmente creemos que con dos o tres trampas sería suficiente”, comenta el concejal, quien asegura que otros métodos para ahuyentarlas, tales como la colocación estratégica de alambres o pinchos al objeto de evitar que se posen o la instalación de dispositivos especialmente diseñados para producir ruidos estridentes, no audibles por los humanos, que espantan a las palomas, “no son tan eficaces”.

Riesgos sanitarios
El excremento de las palomas, por su cantidad y volumen de defecaciones, es un serio peligro para los elementos arquitectónicos de piedra y metálicos especialmente, debido a que la materia orgánica de las defecaciones contiene importantes componentes ácidos, principalmente fosfóricos y úricos. Este último al transformarse en alantoína por la acción de la uricasa, alcanza un alto poder corrosivo.
No obstante, sin duda, la principal preocupación del Ayuntamiento de Teguise son los riesgos sanitarios. El hábitat de las palomas en medios urbanos puede causar enfermedades al hombre y es aconsejable evitar situaciones de proximidad permanente y en lugares poco ventilados donde haya una colonia importante y, si bien la interacción con estas aves suele ser marginal, conviene mantener limpios y desinfectados los lugares de anidamiento o donde se acumula gran cantidad de palomina (mezcla de plumas y excrementos). Estas medidas preventivas de carácter sanitario deben ser adoptadas por los propietarios de los lugares afectados. Entre los agentes infecciosos trasmitidos por las palomas destacan la salmonelosis, aspergilosis (asma y alergias), y fiebres hemorrágicas. La infección en el hombre se presenta por una o más semanas y se manifiesta con fiebre, escalofríos, dolores de cabeza, pérdida de apetito y a veces presenta cuadros semejantes a enfermedades respiratorias comunes pudiendo pasar inadvertida. Se ha observado que afecta los pulmones y su evolución puede convertirse en una bronconeumonía, presentándose con mayor frecuencia en personas de menos de 12 años o mayores de 50 años de edad.
El problema de Guatiza, como el de otros tantos lugares del mundo, es que las palomas que viven en las fachadas, torres, ventanas y canales de tejado procrean en esto sitios donde hacen sus nidos a base de excremento y plumas y desde el momento en que nacen reconocen su lugar de nacimiento y continúan con esta conducta de manera hereditaria.

Protección de inmuebles
El cura de Teguise menciona un método de protección de grandes edificios pero precisa que supone un coste importante. El uso de mallas sobre las fachadas, que a lo lejos son casi imperceptibles, evitan que las palomas aniden sobre los elementos arquitectónicos.
Se puede considerar agresiva la acción mecánica provocada por las uñas y el pico de las palomas sobre los materiales constructivos, como los aplanados y las piedras, aunque es mayor el daño causado por el excremento depositado sobre estos materiales pues, además de ensuciar las fachadas, anulan cualquier tipo de limpieza que se realice sobre las edificaciones, dificultando su adecuada conservación. Los expertos dicen que existe una relación muy estrecha entre las palomas y los elementos arquitectónicos de las fachadas que les ofrecen abrigo para anidar, dormir y defecar.
Es importante mencionar que todos los métodos que se lleven a cabo para controlar la población de las palomas deben basarse en el conocimiento de las leyes ecológicas. Muchos de los expertos en control de aves señalan que las matanzas masivas son poco recomendables porque alteran el equilibrio ecológico. En cambio, propiciar que las aves abandonen el área en las cuales están causando daño, es un método más adecuado y más conveniente desde todo punto de vista.

El truco de la trampa
Tipos de trampas hay muchas pero un vecino de Guatiza diseñó una con excelentes resultados. Si bien es una obviedad que entre más grande la trampa un mayor número de palomas puede caer en ella, la receta “patentada” en este pueblo de Teguise consiste primero encerrar un polomo durante al menos una semana en total oscuridad para provocar que el animal, al toparse con la luz después de varios días de encierro, entre en celo. En estado de excitación el palomo es introducido en la trampa, sin que pueda salir de ella, y actúa como ave amaestrada que atrae a las palomas con la emisión de sonidos. Las palomas responden al llamado del reclamo y caen en la trampa. Hasta 15 aves pueden atraparse en un solo objeto. La clave también está en construir la trampa con poca altura para impedir que las palomas alcen el vuelo dentro de ella porque de lo contrario ahuyentarían a las que no han “mordido” el cebo.


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