Miércoles, 08 Abril 2026
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Diversas asociaciones de Lanzarote y Fuerteventura de unían este martes en el Centro Cívico de Arrecife para celebrar el Día Internacional de las Personas con Discapacidad

 

A.R.P.

Fotos: Jesús Betancort

Vídeo: Lancelot Televisión

 

En el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, se da la paradoja de que tanto ellas como sus familias y las asociaciones que las protegen reclaman no sólo uno, sino todos los días del año. Así lo piden Adislan, Tinguafaya, Adimo y el colegio Nuestra Señora de Los Volcanes de Tahíche, así como los consejeros de Bienestar Social de Lanzarote y Fuerteventura y varias asociaciones de la isla majorera presentes este martes en el Centro Cívico de Arrecife para celebrar juntos esta jornada.

 

“Reclamamos que se sepa que estamos aquí y que necesitamos siempre la ayuda de todos. Nos gustaría que no sólo el día 3 de diciembre fuera el día de la discapacidad, sino todos los días del año. Eso es lo que quiere Adislan e imagino que todas las asociaciones”, apuntaba María Dolores Nova, presidenta de Adislan.

 

“Trabajar cada una las discapacidades en específico e ir a por las terapias que correspondan para su integración social y educativa, para eliminar barreras y hacer una sola vía en la Comunidad de Canarias,  donde no sólo el 3 de diciembre, sino cada día sean miembros de una sociedad”, señalaba Martina Ramírez, presidente de Adifama.

 

El objetivo es conseguir mayor normalidad e integración. “Hemos preparado camareras de piso, asistentes, mucha gente para la vida laboral, con el apoyo de subvenciones. Ahí está Adislan, no sólo por las personas del Centro de Día, Atención Temprana o Residencia, sino por personas que puedan trabajar igual que nosotros”, precisaba la presidenta de Adislan.

 

“Creo que la integración educativa y social es fundamental. A veces había que darles el certificado de discapacidad a los que no lo tienen para que este tipo de cosas se puedan entender y eliminar barreras”, apuntaba la presidenta de Adifama.

 

En Tinguafaya, se trabaja para el ocio y el tiempo libre, para lo que necesitan voluntarios. “Nosotros hacemos un programa bastante variado, pero lo podemos enriquecer mucho más, en función del voluntariado que tengamos. Quien pueda venir dos horas, benditas sean, quien esté parado en su casa, que venga por aquí y con el cariño que recibe de nuestros chicos se verá más que reconfortado. Y al mismo también hacen una labor solidaria y social”, explicaba Jerónimo Padrón, vicepresidente de Tinguafaya.

 

Desde las 12 horas y hasta las 17:30 horas, estas personas se convertían en los verdaderos protagonistas y disfrutaban de numerosas y variadas actividades, desde la batucada de El Cribo hasta los creativos resultados de los talleres, pasando por el contacto con aves. Todo pensado para vivir un día inolvidable. 


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