Los atuneros lanzaroteños lanzan un SOS con la subida del gasoil por la guerra de Irán
El sector de la pesca pide a las autoridades un plan de salvación
- Lancelot Digital
El presidente de la Cofradía de Pescadores San Ginés de Arrecife, Aquilino Arrocha, cree que la subida del gas-oil de más de un 30% por la crisis de Oriente Medio pone en peligro la zafra del atún que tenía que haber empezado ya. Aquilino cree que si ya el sector estaba asfixiado con esta subida del combustible no sale rentable salir al mar. “Yo gasto una media de gasoil por año de 43.000 euros. Con esta subida se me va a poner en 70.000 euros y es una cosa imposible. Los beneficios se los llevaría el gasoil. ¿Para qué trabajamos? Me pregunto para qué trabajamos”, señalaba.
Cree que el sector estaba ya al límite. “Estamos muy al límite. Y es que sigue subiendo semanalmente. El año pasado alcanzamos 78 y esta semana me acaban de decir que está noventa y pico”.
Encima a la subida del combustible se suma que no están pasando por nuestras aguas el apreciado atún rojo. “La pesca del atún rojo está peligrando y este año, por desgracia para todos los pescadores, no se ha visto atún. La verdad, yo no soy negativo nunca, me gusta siempre ser positivo. Otros años, por estas fechas, los barcos pequeños ya llevamos desde diciembre o enero cogiendo atún rojo, está el sector preocupado”.
Aquilino Arrocha cree que ya los pocos armadores que quedan estamos pensando tirar ya la toalla. “Yo diría que todos los problemas son graves, pero este año la situación lo es aún más por las circunstancias. Hasta ahora nunca había querido plantearlo, pero hoy tengo que decirlo: estoy dispuesto incluso a vender el barco o a desguazarlo. Es algo que no quería ni nombrar, pero la realidad es que cada vez nos ponen más trabas y nos están acorralando por todos lados. Así es muy difícil mantener una empresa. Si te genera pérdidas, ¿para qué la quieres? Este mismo año se ve claro: el año pasado salíamos a faenar cinco o seis barcos y este año solo saldremos tres. Por mucho que uno quiera —y que los compañeros también quieran— llega un momento en que no se puede aguantar más. Yo tengo 66 años y podría jubilarme, pero no lo he hecho por la ilusión de seguir manteniendo la pesca. Sin embargo, cada vez nos cuesta más sostenerla”.
Al igual que otras cofradías piden a las autoridades un plan de salvación para el sector de la pesca si esta situación se alarga.