Miércoles, 07 Octubre 2026
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Andres Stinga reclama, además, que el Cabildo declare zonas sensibles para dar mayor seguridad al sector

  • Lancelot Digital

El sector del taxi de Lanzarote pide al Cabildo que acelere el estudio que deberá determinar cuántos vehículos VTC podrán operar en la isla. El responsable de la Asociación de Taxis Ajei-Tamia de San Bartolomé, Andrés Stinga, asegura que esta cuestión preocupa más a los profesionales que la reciente sentencia del Tribunal Supremo que ha tumbado la ordenanza del Cabildo de Gran Canaria.

El estudio deberá estar preparado antes de septiembre de 2027 y Stinga teme que, si no se llega a tiempo, pueda producirse un vacío legal que facilite la entrada de empresas de VTC.

"Ya es el momento de que las palabras pasen a un segundo lugar y se vean los hechos", señala el representante del sector, que advierte de la "incertidumbre legal" que podría generarse si Lanzarote no dispone de una regulación adaptada dentro del plazo previsto.

Stinga reclama además al Cabildo que declare las denominadas zonas sensibles, una herramienta que permitiría flexibilizar el servicio en determinados puntos y momentos de elevada demanda.

Actualmente, explica, los taxis pueden ser sancionados por las policías locales cuando recogen pasajeros fuera del municipio al que pertenece su licencia. "Hay que buscar instrumentos para poder llevar y traer pasajeros con mayor flexibilidad y resolver momentos puntuales", sostiene.

El representante de la Cooperativa del Taxi de San Bartolomé, que cuenta con cerca de 90 licencias, recuerda además que alrededor de 1.200 personas viven directamente del sector en Lanzarote.

"Lo que estamos defendiendo son más de 1.200 puestos de trabajo que existen hoy en el sector del taxi", afirma Stinga, que muestra su preocupación ante la posible llegada de grandes operadores europeos.

Sobre las habituales colas en el aeropuerto César Manrique-Lanzarote, sostiene que se producen principalmente en momentos puntuales de gran demanda y que la situación ha mejorado con el incremento de las frecuencias de las guaguas.

Stinga también explica que muchos propietarios han renunciado a contratar un segundo conductor debido al incremento de los costes. El combustible, los talleres, los neumáticos y los gastos laborales, asegura, hacen cada vez menos rentable mantener el vehículo trabajando durante más horas.

Una situación que, según el representante de los taxistas, obliga a buscar un equilibrio entre garantizar un servicio suficiente para los usuarios y mantener la viabilidad económica de las licencias.


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