Los trabajadores del Hospital Insular alertan del riesgo de perder el modelo de atención geriátrica

Los representantes del centro denuncian que el traslado supondría una reducción de camas, consultas y espacios asistenciales, además de generar incertidumbre entre la plantilla
- Lancelot Digital
Los trabajadores del Hospital Insular de Lanzarote han trasladado al Parlamento de Canarias su preocupación por las consecuencias que podría tener el traslado del centro al Hospital Doctor José Molina Orosa. Durante su comparecencia en la Comisión de Sanidad, celebrada el pasado 30 de septiembre, advirtieron de que esta decisión podría suponer la pérdida del actual modelo de atención geriátrica, una reducción de los recursos asistenciales y la dispersión del personal especializado.
La geriatra Blanca Torres, la portavoz de la Asociación para la Defensa de los Servicios Sanitarios del Hospital Insular, Yasmina Tabares, y el presidente del comité de empresa, Ariel Bonilla, fueron los encargados de exponer las inquietudes de los profesionales. Los tres coincidieron en reclamar que cualquier traslado esté respaldado por un proyecto definido, un presupuesto y un calendario que garantice la continuidad del hospital y su posterior regreso a unas instalaciones adecuadas.
Menos espacio y menos camas
Durante su intervención, Blanca Torres explicó que los trabajadores han sido informados de la existencia de importantes deficiencias estructurales en el edificio, aunque denunció que todavía no han podido acceder al informe que las recoge. Ante esta situación, planteó la posibilidad de acometer una reforma por fases que permita mantener la actividad asistencial.
La especialista recordó que el Hospital Insular dispone actualmente de una unidad de agudos, hospital de día geriátrico, unidad de media estancia, residencia de alto requerimiento, consultas externas y atención domiciliaria. A ello se suman servicios propios como laboratorio, radiodiagnóstico, farmacia, cocina, limpieza y dirección de enfermería.
Según detalló, las instalaciones hospitalarias ocupan actualmente unos 5.200 metros cuadrados, sin contar la residencia, mientras que el espacio previsto para el traslado se reduce a 2.400 metros cuadrados. Esta diferencia, advirtió, implicaría una disminución de camas, consultas y zonas comunes destinadas a la recuperación de los pacientes.