Miércoles, 23 Septiembre 2026
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La doctora ha recurrido su destitución al frente de la Comisión Canaria de Eutanasia

  • Lancelot Digital

El cese de la geriatra del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa Elisa Corujo como presidenta de la Comisión de Garantía y Evaluación de la Prestación de la Ayuda para Morir de Canarias ha generado malestar en Lanzarote. La decisión fue adoptada el pasado lunes por la consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Esther Monzón.

Corujo, que también preside el Comité de Ética Asistencial de Lanzarote, estaba al frente de la Comisión desde octubre de 2025. La orden de cese se ampara en la "imposibilidad para el ejercicio de sus funciones", aunque no especifica qué circunstancias concretas justificarían esa imposibilidad.

La propia doctora ha presentado un recurso de reposición contra la decisión y solicita tanto la anulación de la orden como su restitución en el cargo. Corujo considera que falta una "motivación racional y suficiente" para justificar su destitución y sostiene que no existe ninguna limitación física o cognitiva que le haya impedido desarrollar sus responsabilidades.

El informe que pudo generar discrepancias

El cese se produce después de que la Comisión elaborara su informe anual sobre la aplicación de la Ley de Eutanasia y el desarrollo de esta prestación en Canarias. Durante su etapa al frente del órgano, Corujo también había trasladado a los responsables sanitarios la insuficiencia de medios con los que trabajaba la Comisión.

En su recurso, la geriatra vincula expresamente el conflicto con la elaboración y difusión pública de ese informe, al señalar que la decisión de publicarlo "no siempre ha sido recibida favorablemente". Corujo defiende que su difusión responde a las obligaciones de transparencia y rendición de cuentas de la propia Comisión.

La doctora considera que estas circunstancias deben tenerse en cuenta a la hora de analizar las razones de su destitución, mientras que la orden oficial de Sanidad se limita a invocar la imposibilidad para ejercer sus funciones sin detallar hechos concretos que la sustenten

 


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