Domingo, 05 Abril 2026
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"Lo arriesgó todo contra la incomprensión de la clase política de entonces"

 

Lancelot Digital

Vídeo: Lancelot Televisión

 

Manuel Díaz Rijo no dudó en hacer la maleta y viajar a EEUU para conocer de primera mano cómo funcionaba la mecánica de una desaladora. Su hazaña comenzó al otro lado del Charco, pero en Lanzarote encontró un cómplice llamado Ginés de la Hoz.

 

"Él como ingeniero y el hermano como abogado conocían que en los barcos, en los transatlánticos, se potabilizaba el agua y en Guantánamo. Entonces, Manolo fue a América. Hubo cierta polémica. Yo era concejal del Ayuntamiento", recordaba recientemente el cronista de Arrecife, Antonio Lorenzo, en Lancelot Televisión.

 

Un visionario, un pionero, un hombre que lo arriesgó todo porque su idea no encajaba en el esquema mental de los lanzaroteños de aquella época. "Arriesgaron todo porque en aquel entonces todo era una incógnita, porque esto se conocía muy poco. De hecho, en España fue la primera que se puso. Arriesgaron todo contra la incomprensión de la clase política de entonces como siempre ocurre", apuntaba este miércoles el empresario Rafael Lasso.

 

La llegada de la maquinaria vinculada a la desaladora se vivió como un punto de inflexión en la historia lanzaroteña, que entró en la modernidad en el momento de su desembarco en el muelle. En el programa de esta casa 'Gaveta de memoria' que dirigía Tomás López se recordó así este momento. "Venía por piezas. Lo único que vino entero fue el vaporador, que vino en una barcaza y lo echaron por Puerto Naos. Lo echaron sobre el muelle y después nosotros son unos gatos sobre una plataforma, que vino también y que tenía 24 ruedas, y de ahí con un camión se llevó hasta la potabilizadora", señalaba entonces el albañil Santiago Socas.

 

Las casualidades de la vida quisieron que este miércoles, precisamente, Los Mármoles fueran noticia por la llegada de la nueva tecnología que hará más competitiva la desaladora que lleva su nombre. "Es un día para expresas nuestras condolencias y nuestra solidaridad con los familiares del que fuera un ilustre conejero, Manuel Díaz Rijo, por su iniciativa con lo que supone el agua para la vida y para aquello de lo que hoy vive esta tierra, el turismo", manifestaba este miércoles el presidente del Cabildo, Pedro San Ginés.

 

Quizá por estas ideas revolucionarias, Díaz Rijo y César Manrique se llevaban tan bien y hacían tan buenas migas. Desde Lancelot nos sumamos al reconocimiento a un hombre sin el que Lanzarote no sería lo que es hoy y le enviamos un fuerte abrazo a toda su familia.


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