Mararía pone el foco en la violencia sexual y digital

Unas 200 personas participan en las jornadas feministas celebradas en Lanzarote
- Lancelot Digital
El centro de la cuarta ola del feminismo, también denominado feminismo 4.0, está ocupado por la denuncia y la lucha contra la violencia sexual, física y digital, que incluye las prácticas de la trata, verdadero surtidor para la prostitución, y la pornografía, herramienta pedagógica de la cultura misógina del deseo.
Así se puso de manifiesto en las jornadas anuales de la asociación social y cultural para las mujeres Mararía, dedicadas a debatir y profundizar sobre el cuerpo femenino como territorio de control. Las jornadas concluyeron con la denuncia del actual rearme patriarcal y la necesidad de mantener la presión en las calles, en un momento de desmovilización muy preocupante, porque los avances se han conseguido históricamente a través de la reivindicación.
Dos centenares de personas asistieron presencialmente y online a este encuentro de reflexión y debate feminista, cuyas sesiones de los días 22 y 23 de junio están grabadas y disponibles en el canal de youtube de la entidad. Participaron en el acto inaugural, junto a la presidenta Nieves Rosa Hernández, el consejero de Bienestar social del Cabildo, Marci Acuña y su homóloga en el Ayuntamiento de Arrecife, Maite Corujo.
En su intervención, la presidenta de la Red Academia Internacional de Estudios sobre Prostitución y Pornografía (RAIEPP), Rosa Cobo, definió las concepciones del consentimiento patriarcal, capitalista y del libertarismo sexual, que niegan el deseo femenino, convierten el cuerpo de las mujeres en un recurso económico y ascensor social, o sustituyen para ellas el deseo por la voluntad, en el marco de una revolución que sacraliza una sexualidad secuestrada por los varones.
"Frente a estos discursos, el consentimiento feminista exige deseo, voluntad y unas estructuras mínimas de igualdad. Y aunque en la mayor parte del mundo no es posible, y aunque nunca se dé al cien por cien, hay oportunidad para las mujeres porque la historia no está escrita", señaló.
La doctora en Sociología por la ULL y experta en violencia sexual, pornografía y prostitución, Esther Torrado, denunció la ideología y la política patriarcal, "un pacto de caballeros que sostiene, normaliza y minimiza la violencia". "A pesar de que cada vez contamos con más ciencia, más relato, más denuncias y más legislación con perspectiva de género, la política y la investigación siguen sin dar su lugar a las mujeres, siguen consolidando el privilegio masculino".
Coincidió en su discurso con la periodista y directora de Feminicidio.net, Graciela Atencio, sobre los esfuerzos de cancelación, censura y violencia contra las mujeres científicas, académicas y activistas. "Hay un intento de borrado de las mujeres, de su expulsión de la vida pública", dijo. Abogó por la construcción de una inteligencia artificial feminista, elaborada por mujeres, que contrarreste los sesgos de género, y por contar con programadoras "que nos doten de herramientas para dar la pelea y no solo para resistir". La escritora abordó la dificultad de penalización de prácticas digitales como las deep-fakes, y la inutilidad de las legislaciones nacionales frente a la globalidad de los crímenes.
Las conferencias, a las que siguieron coloquios con las personas asistentes, se completaron con una mesa redonda sobre asociaciones que trabajan con víctimas de violencia de género, la proyección de los videoclips "Poderosas" y "Stop Tratas", realizados por integrantes de la Asociación Acción contra la trata, y la presentación del libro "España, la Tailandia Europea. Las cloacas de la prostitución", de Kamila Ferreira con las aportaciones de Merlín Vargas, ambas supervivientes de trata.
La puesta en escena de la performance Manicomia Poética, de mujeres poetas de Fuerteventura, bajo la dirección artística de Anna Villacampa, fue la aportación cultural de esta edición anual de las Jornadas de Mararía.