Más de 3.000 inmigrantes han llegado a Lanzarote este año de forma irregular por el mar

Del total de los arribados a Lanzarote, 5 de cada 6 son hombres mayores de edad
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Lanzarote continúa siendo uno de los principales puntos de llegada de la ruta migratoria atlántica. Según los datos facilitados, un total de 3.037 personas han llegado a la isla a bordo de 54 embarcaciones, unas cifras que vuelven a poner sobre la mesa la dimensión de un fenómeno que sigue golpeando con fuerza al archipiélago canario.
Del total de personas contabilizadas, 2.821 son hombres y 216 mujeres. Además, entre quienes han llegado a las costas lanzaroteñas se encuentran 452 menores de edad y 10 lactantes, un dato especialmente significativo que evidencia la presencia de familias y personas especialmente vulnerables en estas travesías.
La situación de Lanzarote se enmarca en una crisis migratoria que continúa generando una enorme presión sobre Canarias. La reactivación de la ruta atlántica, especialmente durante los últimos meses, ha vuelto a evidenciar las dificultades de las administraciones para ofrecer una respuesta coordinada y dotada de los medios necesarios.
Canarias, por su condición de frontera sur de Europa, lleva años soportando buena parte del peso de esta realidad migratoria. Una responsabilidad que, según vienen denunciando desde el propio Ejecutivo autonómico, no está siendo acompañada de una planificación, financiación y dotación de recursos suficientes.
En el caso de Lanzarote, las llegadas constantes de embarcaciones suponen un desafío añadido para los dispositivos de emergencia, los servicios sanitarios, las fuerzas de seguridad y los recursos de atención humanitaria. Una presión que se suma a las necesidades ordinarias de una isla que también debe atender a sus propios residentes y garantizar el funcionamiento de sus servicios públicos.
La sensación de abandono institucional vuelve así a estar presente en el debate. Desde Canarias se reclama una mayor implicación del Gobierno central, más medios humanos y materiales, mejores infraestructuras de acogida y una respuesta que no deje toda la responsabilidad sobre los territorios de llegada.