Domingo, 05 Abril 2026
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DESDE MI ISLA ATLÁNTICA.Por Antonio Coll

No es fácil medir el impacto de una noticia, completamente falsa y no contrastada. Una información destacada y difundida por el influyente diario económico londinense, “Financial Times” pone en entredicho el título de “Reserva de la Biosfera” que la Unesco concedió a Lanzarote en 1993. Si bien es intolerable que la buena imagen de la marca Lanzarote se vea perjudicada por un reportaje periodístico, que en el argot de los mass media se puede catalogar, como de “desinformación intencionada”, tengo mis dudas si los periodistas que escriben el citado reportaje no se han visto influenciado por determinados componentes de organizaciones culturales de Lanzarote, beligerantes con ciertos hoteles con licencias irregulares de la isla, pero construidos en suelo turístico. Ha sido el propio Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno de España quien ha salido al paso para desmentir lo propagado por el “Financial Times”, ya que no se ajusta a lo que se llama información veraz, interpretándose lo escrito como una propaganda encubierta para hacer daño a los intereses turísticos de Lanzarote. Igualmente, la contraofensiva también la ha realizado los responsables de la Oficina de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote que se han mostrados “indignados y sorprendidos” por la noticia del periódico británico. El propio consejero de Turismo del Cabildo, Luis Arráez ha considerado de “injusto” el trato recibido. El gobierno insular ha remitido un escrito al propio diario así como al Gobierno Británico, para “una rectificación formal por el grave bulo difundido, con la intención de dañar la imagen de Lanzarote”. Espero también que el Gobierno de Canarias remita al diario inglés un escrito para que rectifique la información difundida.
No obstante, siempre he considerado que los enemigos de Lanzarote se encuentran en la propia isla. Son señores que tienen “ciertas influencias” a través de organizaciones o fundaciones culturales y que tratan de dirigir la isla como si ellas fueran los propietarios de los 828 kilómetros cuadrados de Lanzarote y del destino de los 140.000 habitantes que residen en la misma. De todos es conocido y no quiero, en esta entrega, “entretenerme” con ciertos personajes reaccionarios y “estalinistas”, que por guerras “particulares” entre ellos y determinados empresarios-promotores lanzaroteños, lanzan informaciones no fiables y con dardos muy envenenados con el objetivo de defender “sus tesis”, no admitiendo la libertad ni posturas contrarias. Soy el primero en defender la biodiversidad, la gran variedad de vida que existe en el planeta Tierra. Soy defensor de políticas sostenibles del medio ambiente, pero también soy consciente del modelo económico del mundo occidental y pienso que siempre habría que buscar un equilibrio entre lo uno y lo otro. Es decir el binomio naturaleza-hábitat y el libre mercado, porque ambos se necesitan. Pero no se puede ser fanáticos, abanderando determinadas políticas “sostenibles” y vivir de la otra. De los ignorantes políticos en el ámbito zapateril mejor ni nombrarlos. Entre unos y otros, están matando lo poco que queda de “la gallina de los huevos de oro”, muy buena ponedora en tiempos pasados. Entre políticos mediocres, empresarios codiciosos, intelectuales descerebrados, empleados públicos corruptos y pastores del rebaño sindical, están dejando a Lanzarote en una situación “insostenible”. Y el problema es que los mismos sinvergüenzas siguen capitalizando el devenir de una Isla, hoy en apuros, no por factores exteriores, sino por los malnacidos de esta tierra. Lo del “Financial Times” solo es una anécdota, si se quiere perversa, pero nada más. Porque los enemigos auténticos de Lanzarote viven ella.
No se preocupen. Los británicos seguirán arribando a la isla, como ya lo hacia desde los tiempos de Shakespeare. Y es que el vino de malvasía, afortunadamente, sigue abundado en Lanzarote.


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