Lunes, 06 Abril 2026
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Saturnino Cáceres reclama el reconocimiento de la esquizofrenia que padece y que genera problemas de convivencia en su hogar 

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María Isabel Arrocha emprendió hace unos meses una lucha desesperada para conseguir la internación de su hijo, enfermo de esquizofrenia en la unidad de psiquiatría del centro psicosocial Julio Santiago de Lanzarote. En la actualidad, es el propio Saturnino Cáceres quien reclama el reconocimiento de una dolencia que padece desde hace años y que impide su integración al mercado laboral.

 

"Yo lo que pido es que se reconozca mi minusvalía porque yo no puedo trabajar. He llegado a esconderme detrás de las puertas y debajo de las camas debido a mi enfermedad, eso se lo explico a los psiquiatras", reconoce. El propio Saturnino recuerda que tras la lucha de su madre fue internado en el centro. "Yo me hice resonancias  y todas las pruebas indican que sufro esquizofrenia", dice. 

 

Ahora que ha regresado a la casa de sus padres vuelven a surgir los mismos problemas de convivencia que tiempos atrás. "Estoy viviendo en casa de mi madre y ella está con muchos problemas porque mi madre se siente impotente, está nerviosa al ver que sufro como un perro y nadie me atiende".El afectado reclama que se le reconozca la minusvalía del 67 por ciento que padece y así estar controlado en el centro especializado. 

 

 


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