Portugal dio el último adiós al escritor José Saramago, cuyo cuerpo fue incinerado en Lisboa

Hubo un funeral de Estado en Lisboa. Sus cenizas se esparciránen su pueblo natal y en su casa de Tías. / ESCUCHE CÓMO RECIBIERON LA TRISTE NOTICIA EN PORTUGAL; así lo contó el viernes la corresponsal de Onda Cero en ese país, Belén Rodrigo /
Lancelot Digital
Fotos: Kepa Herrero
Portugal recibió este sábado con todos los honores, y en medio de un profundo sentimiento de pesar, el cuerpo de José Saramago, fallecido el viernes en su residencia de Lanzarote, a los 87 años de edad. El avión con sus restos partió a las 10:00 horas desde el aeropuerto de Guacimeta, después de que cientos de lanzaroteños dieran el último adiós a este ‘hijo adoptivo’ de la isla, en la capilla ardiente que fue instalada en la biblioteca que lleva el nombre del escritor, en Tías.
El sábado lo hicieron los portugueses, en otra capilla ardiente, en este caso en el Ayuntamiento del pueblo natal de Saramago, Azinhaga, mientras que el domingo se celebró un funeral de Estado en Lisboa.
El cuerpo de Saramago fue recibido con honores miliares en el aeropuerto luso, y su féretro fue trasladado desde el avión por miliares de ese país. El primer ministro de Portugal, José Sócrates, estuvo el domingo en el funeral, en el Ayuntamiento de Lisboa. Después, este mismo domingo, el cuerpo de Saramago fue incinerado en el cementerio de esa ciudad, y sus restos serán posteriormente esparcidos en su pueblo natal y en su casa de Tías, junto a un olivo.
Luto nacional
El Gobierno de Portugal decretó, en una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros celebrada el viernes, dos días de luto nacional, sábado y domingo, por la muerte de Saramago. En un comunicado oficial, el Ejecutivo luso anunció el duelo “como forma de expresión de pesar”.
La nota agrega que José Saramago “fue el autor portugués contemporáneo más traducido, con libros editados en todo el mundo, habiendo recibido varios premios literarios y grados honoríficos, nacionales e internacionales, entre ellos el premio Camoes, en 1995, y el premio Nobel de Literatura, en 1998″.
Al funeral de Estado que se celebró el domingo en Portugal, asistieron en nombre del Gobierno español la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, mientras que a la capilla ardiente del pueblo natal del escritor fue el sábado la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.