“Prácticamente no había olas, pero la corriente sigue estando ahí”
Los surfistas que salvaron a un padre y a un hijo en Famara explican lo ocurrido
- Lancelot Digital
“Prácticamente no había una, una sola ola. Lo que pasa que la corriente sigue estando ahí.”, explica Mateo Cotton, monitor de Momo Surf School.
Esa sensación del mar en calma y el desconocimiento de la playa pudo ser el motivo por el que el pasado sábado en Famara dos turistas, un padre y un hijo, estuvieran a punto de ahogarse. “De repente empezamos a escuchar gritos pidiendo ayuda, no desde la orilla, sino desde el mar. Y nos lanzamos un par de compañeros y yo a remar a toda velocidad que nos daban los brazos para poder llegar hasta ellos. Al hacerlo nos encontramos con una situación en la que estaba, un padre exhausto con su hijo, sin flotador, sin tabla, sin nada, flotando a la deriva y a punto de ahogarse, porque no le daban las fuerzas para intentar volver a la orilla”.
La pericia de estos surfistas, que ya han salvado a más personas en otras ocasiones, fue el salvavidas de esta familia. Critican la falta de recursos y personal a pesar de la instalación de las torretas autónomas. “Por desgracia, los socorristas que estaban en la zona no nos vieron, porque no tienen los equipos necesarios para que puedan cubrir la playa y no tienen ayuda suficiente. Son tres socorristas para una gran superficie de la playa”, explican.
Surfistas que sirven de apoyo a los socorristas en muchas ocasiones. “Menos mal que estamos nosotros ahí para ayudar un poco y servirles de apoyo. Pocos accidentes pasan para los que podrían pasar”, señala.
Desde el consistorio recuerdan que la playa tiene bandera roja durante todo el año. Existe cartelería informando del peligro de las corrientes y que el servicio de vigilancia llega hasta la urbanización Los Noruegos. A partir de ahí, hacia el risco, es una playa sin socorrismo.