Jueves, 19 Febrero 2026
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El objetivo es mejorar el paisaje y la biodiversidad, además de fortalecer la resiliencia del territorio frente al cambio climático y conservar los ecosistemas insulares

El objetivo es mejorar el paisaje y la biodiversidad, además de fortalecer la resiliencia del territorio frente al cambio climático y conservar los ecosistemas insulares

  • Lancelot Digital

 

Amplias extensiones de hábitats áridos de Lanzarote presentan un elevado grado de degradación ambiental, consecuencia de procesos erosivos, pérdida de suelo y la presión ejercida por herbívoros asilvestrados. Uno de los ejemplos más representativos se localiza en el macizo montañoso de Famara, al norte de la isla, donde confluyen muchos de los factores de perturbación habituales en ecosistemas áridos alterados.

Con el objetivo de revertir esta situación, el Cabildo de Lanzarote lidera un proyecto de restauración ambiental en una parcela altamente degradada situada en los altos de este macizo. La iniciativa cuenta con la colaboración de Gesplan y busca recuperar el equilibrio ecológico del área mediante actuaciones adaptadas a las condiciones del territorio.

Tres líneas de actuación para recuperar el ecosistema

El proyecto se estructura en tres ejes principales de intervención:

Producción de planta autóctona

Se cultivan ejemplares en vivero a partir de semillas recolectadas en la zona de actuación, garantizando así plantas adaptadas al entorno y aumentando las probabilidades de supervivencia.

Acondicionamiento del terreno

Se aplican técnicas para frenar la erosión y mejorar la calidad del suelo, favoreciendo la retención de humedad y nutrientes. Además, se instalan medidas de protección para impedir el acceso de herbívoros asilvestrados.

Revegetación del espacio

La plantación de especies autóctonas permitirá restaurar el ecosistema original, estabilizar el terreno y reducir el impacto de los procesos erosivos.

Recuperar el equilibrio ecológico

La restauración de estos ámbitos degradados no solo mejora el paisaje y la biodiversidad, sino que también fortalece la resiliencia del territorio frente al cambio climático y contribuye a la conservación de los ecosistemas insulares.

Esta intervención en Famara se plantea como un modelo replicable en otras zonas áridas degradadas de Lanzarote, donde la recuperación ambiental resulta clave para preservar el patrimonio natural de la isla.


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