Sábado, 29 Agosto 2026
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Migrantes

Las Islas recibieron más de 168.500 personas en pateras entre 2019 y 2025

 

  • Lancelot Digital

 

Canarias ha soportado durante los últimos siete años una presión migratoria sin precedentes. Entre 2019 y 2025, periodo que coincide íntegramente con los gobiernos de Pedro Sánchez, llegaron de forma irregular por vía marítima al Archipiélago 168.504 personas.

 

La cifra adquiere una dimensión mucho mayor cuando se compara con toda la historia de la Ruta Canaria. Desde la llegada de la primera patera a Fuerteventura, el 28 de agosto de 1994, unas 270.000 personas han alcanzado irregularmente las costas del Archipiélago.

 

Esto significa que más del 62% de todos los migrantes llegados a Canarias por mar en los últimos 32 años lo hicieron únicamente entre 2019 y 2025. Dicho de otra manera, aproximadamente seis de cada diez llegadas de toda la historia de la Ruta Canaria se concentran en esos siete años.

 

Las cifras reflejan hasta qué punto la inmigración se ha convertido en uno de los principales problemas a los que se ha enfrentado Canarias y en uno de los asuntos más controvertidos de la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez.

 

El salto se produjo fundamentalmente a partir de 2020. En 2019 llegaron 2.698 personas a Canarias, pero un año después la cifra se disparó hasta las 23.271. En 2021 fueron otras 22.316 y en 2022 se contabilizaron 15.678.

 

Sin embargo, lo peor estaba todavía por llegar. Canarias recibió 39.910 migrantes en 2023 y batió nuevamente todos sus registros en 2024, con 46.843 personas llegadas por mar, el máximo histórico anual de la Ruta Canaria.

 

El cambio de tendencia llegó en 2025. Las llegadas descendieron hasta las 17.788 personas, un 62% menos que el año anterior, coincidiendo con el refuerzo de la cooperación y del control de las salidas desde países como Marruecos, Mauritania y Senegal.

 

La evolución demuestra también que el fenómeno migratorio no puede explicarse exclusivamente por las decisiones adoptadas desde Madrid. La inestabilidad política y social en el Sahel, los conflictos armados, la pobreza, el crecimiento demográfico africano, la actividad de las mafias y los cambios en las rutas hacia Europa son factores fundamentales para entender lo sucedido.

 

Pero los datos también han alimentado durante estos años las críticas a la política migratoria del Gobierno de España. Canarias ha reclamado reiteradamente mayor implicación del Estado y de la Unión Europea, especialmente ante la saturación de los recursos de acogida y la atención a los miles de menores extranjeros no acompañados que permanecen bajo tutela de la Comunidad Autónoma.

 

De Canarias a la crisis de Ceuta

 

El debate sobre la capacidad del Gobierno para anticipar y gestionar grandes crisis migratorias ha vuelto ahora con especial intensidad después de lo ocurrido en Ceuta.  Lanzarote tiene prevista una concentración el próximo miércoles 2 de septiembre frente al Ayuntamiento de Arrecife en apoyo a la ciudadanía de Ceuta.

 

La entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio ha provocado una situación excepcional en la ciudad autónoma, obligando al Estado a desplegar nuevos recursos, reforzar la presencia policial y militar y solicitar ayuda a la Unión Europea para gestionar la identificación, acogida y posible devolución de miles de personas.

 

La crisis también ha provocado importantes tensiones entre una parte de la población ceutí y los migrantes. Durante los últimos días se han sucedido las protestas ciudadanas y se han registrado incidentes en algunos de los asentamientos improvisados, mientras el Gobierno intenta recuperar progresivamente la normalidad.

 

Pero la gestión política ha quedado además marcada por las contradicciones dentro del propio Ejecutivo sobre una cuestión especialmente sensible: si el Gobierno había recibido información previa que permitiera anticipar una entrada de semejante magnitud.

 

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido la actuación del Centro Nacional de Inteligencia y ha sostenido que el CNI trasladó información antes de producirse la entrada masiva. Una versión que ha chocado con la mantenida por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien sostiene que no recibió ningún informe que permitiera prever una avalancha de esas características.

 

Félix Bolaños y el ministro canario Ángel Víctor Torres, encargado ahora de coordinar el mando único de la crisis, han respaldado la tesis de que el Ejecutivo no dispuso de información previa que anticipara la llegada de decenas de miles de personas.

 

Las discrepancias han abierto otro frente político para el Gobierno y han vuelto a poner sobre la mesa las dudas sobre los mecanismos de prevención, coordinación y respuesta ante las grandes crisis migratorias.

 

Canarias conoce bien ese debate. Los datos acumulados desde 2019 muestran que las Islas han sido durante buena parte de los gobiernos de Pedro Sánchez la principal frontera migratoria del sur de Europa. En solo siete años recibieron más de 168.500 personas por mar, aproximadamente seis de cada diez de todas las que han alcanzado irregularmente el Archipiélago desde aquella primera patera que llegó a Fuerteventura en agosto de 1994. 


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