Simposio para salvar a la palmera canaria
El objetivo es buscar soluciones y dar a conocer técnicas para luchar contra el picudín, su principal enemigo
- Lancelot Digital
El mal estado de gran parte del palmeral de Lanzarote, cifrado en más de 60 mil palmeras canarias, muchas de ellas ya muertas o a punto de fenecer, ha provocado que hoy se haya celebrado el primer Simposio Virtual contra la diocalandra o el llamado popularmente como el picudín.
Uno de los representantes de la empresa organizadora, Francisco Bermejo, señalaba al Café de Periodistas, que el objetivo es buscar soluciones y el dar a conocer técnicas que ayuden a acabar con el picudín que, junto al estrés hídrico, está acabando con la palmera canaria en Lanzarote. En este simposio han colaborado expertos de Canarias y de España. “Víctor García Betancourt que es un ingeniero agrónomo de Gran Canaria, explicará la actual situación de la plaga en Canarias, y a partir de ahí entrarán técnicos de la Universidad de Cordoba y José Javier Sigüenza, que es uno de los mayores expertos en palmeras de España y cerrará el simposio una empresa de Tenerife que ya ha hecho experimentos bien medidos, explicando el resultado de las técnicas de endoterapia en Canarias”.
Francisco Bermejo cree que hay un 50% del palmeral de la isla que está afectada por el picudín y desde su punto de vista no ha habido el interés que en su día hubo en las instituciones para acabar con el picudo rojo. “Muchas de las palmeras que vemos al pasar por las carreteras de la isla tienen el picudín y el fusarium, que es un hongo bascular que les colorea las hojas de amarillento y las afea. Esas hojas secas ya estaban antes de la carencia de agua, pero ahora se nota más justo por esa carencia de agua”.
Según este experto si no se hace un tratamiento integral al palmeral de la isla el picudín no sólo afectará como hasta ahora a las palmeras de las zonas turísticas, sino que atacará si ya no lo ha hecho al palmeral histórico de Haría. “Por lógica biológica, empiezan antes por las zonas de actividad humana y a Haría está tardando más en llegar, pero es una cuestión de tiempo que llegue”.
Tras años de denuncias parece que las instituciones ya han son conscientes del grave problema que padece el palmeral lanzaroteño.