Timanfaya, entre el colapso y el cambio de modelo

La implantación de la entrada por tramos horarios podría suavizar las colas
A las puertas del verano se reabre el debate sobre las colas kilométricas de coches para acceder a las Montañas del Fuego, pero también sobre el delicado equilibrio entre sostenibilidad, movilidad y rentabilidad turística. Una rentabilidad que, por otra parte, y con calculadora en mano, crece con más ingresos y menos visitantes y eso es fruto de la gestión del actual grupo de gobierno del Cabildo y del consejero Ángel Vázquez. El anuncio de que es posible que en julio comience la aplicación de entradas por turnos horarios podría ser la solución, aunque el riesgo de ingresar dos millones menos al año está ahí.
Hay imágenes que empiezan a convertirse en parte habitual del paisaje de Lanzarote sobre todo en fechas como las de Semana Santa o en verano. Centenares de coches detenidos bajo el sol, largas colas desde Mancha Blanca y Yaiza, y turistas atrapados durante horas para acceder a las Montañas del Fuego. El Parque Nacional de Timanfaya, la joya turística más preciada de Lanzarote, vive desde hace años, sobre todo tras la pandemia de Covid, una tensión creciente entre éxito turístico y capacidad de carga.
El debate ha regresado con fuerza esta primavera y amenaza con marcar uno de los grandes asuntos turísticos y medioambientales de Lanzarote en los próximos meses. La pregunta que nos hacemos es si debe mantenerse el actual modelo de acceso en vehículo privado, si ha llegado el momento de implantar guaguas lanzaderas y limitar la entrada de coches o si hay vías alternativas.
En medio de esa discusión, el consejero delegado de los Centros de Arte, Cultura y Turismo, Ángel Vázquez, ha defendido en todo momento que cambiar radicalmente el modelo actual podría provocar un fuerte impacto económico sobre los propios Centros Turísticos y sobre la economía insular a la que se revierte gran parte de los ingresos, vía canon a Ayuntamientos y Cabildo y a través también de la Responsabilidad Social Corporativa.

Las lanzaderas provocarían pérdidas millonarias
Vázquez rechaza especialmente la idea de implantar guaguas lanzaderas obligatorias desde puntos exteriores al parque por sus consecuencias en los ingresos económicos, pero entre los que sí las apoyan hay que situar, no sólo al PSOE, sino también al consejero de Política Territorial del Cabildo, Jesús Machín Tavío y al alcalde de Tinajo, Jesús Machín, ambos de CC. El siempre combativo primer edil tinajero ha llegado a amenazar con iniciar un pleito judicial como pasó en Haría con la Cueva de Los Verdes, al estar las Montañas de Fuego en territorio municipal,
El consejero de los Centros, del Partido Popular, sostiene que los estudios manejados por los CACT advierten de pérdidas económicas que podrían situarse en torno a los 8 millones de euros anuales si se ponen en marcha las guaguas lanzaderas desde el exterior. Lo que se traduce, añade, en una media de “200 o 250 coches menos al día”. Una cantidad de vehículos similar a la que se ha perdido con la puesta en marcha de la Ruta de Los Volcanes. “Muchos turistas han dejado de visitar Timanfaya porque ya ven gratis el Volcán del Cuervo o Caldera Blanca”, apunta Vázquez.
El consejero considera que el principal perjudicado sería el modelo económico que gira en torno a las Montañas del Fuego, especialmente la restauración del Islote de Hilario y el tiempo de permanencia de los visitantes en el recinto. “Si el objetivo es llevarlos en guagua, hacer la ruta y marcharse, automáticamente habría que parar la restauración”, asegura el consejero.
Otro de los argumentos defendidos desde los Centros Turísticos es que las actuales guaguas adquiridas para las Montañas del Fuego en la etapa anterior del PSOE no pueden utilizarse legalmente como lanzaderas exteriores porque fueron financiadas con fondos FDCAN vinculados específicamente al recorrido interior del parque. “En el expediente pone claramente que esas guaguas son exclusivamente para la ruta de los volcanes”, recalca Vázquez al rechazar las críticas de la oposición socialista.
Además, Ángel Vázquez añade que implantar un sistema de lanzaderas requeriría una infraestructura mucho más compleja y costosa de lo que habitualmente se plantea en el debate público. Según ha explicado, harían falta entre diez y doce guaguas operativas, aparcamientos disuasorios y nuevos estudios técnicos y ambientales para ordenar toda la movilidad exterior del parque.

Los tramos horarios, la vía alternativa
Según explicó el consejero en una entrevista reciente en el programa Café de Periodistas de Lancelot Televisión, los CACT ya trabajan con una prueba piloto basada en el control de vehículos, estableciendo un máximo aproximado de 30 coches cada 15 minutos para acceder a las Montañas del Fuego y además con entradas compradas sólo vía on line.
Una actuación que además viene obligada por la actual regulación de Parque Nacionales a través del PRUG, Plan Rector de Uso y Gestión que obliga a los Centros Turísticos a no tener más de 90 coches aparcados en el interior de Timanfaya al mismo tiempo.
Eso sí, el consejero también advirtió que esta medida de los tramos horarios también puede provocar pérdidas en ingresos, que cifró “en torno a uno a dos millones de euros anuales”, como consecuencia de un menor flujo de visitantes.
La pregunta ya no es si habrá cambios en el acceso al parque, sino qué modelo acabará imponiéndose y quién estará dispuesto a asumir el coste político, económico y turístico de esa decisión.
50 millones de presupuesto y 240 trabajadores en nómina
Los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT) han manejado durante el periodo 2023-2026 unos presupuestos que rondan los 50 millones de euros anuales, alcanzando para 2026 la cifra récord de 50,9 millones de euros. De esa cantidad, cerca de 19 millones se destinan al capítulo de personal, lo que representa aproximadamente un 37% del presupuesto total de la entidad.
A su vez, los CACT destinan alrededor de 7,3 millones de euros al pago de cánones al Cabildo de Lanzarote y a los ayuntamientos de Haría, Yaiza y Tinajo, una cantidad que supone cerca del 14% de sus cuentas anuales y que convierte a la empresa pública en una de las principales generadoras de recursos para las administraciones locales de la isla.
La plantilla de los Centros Turísticos se sitúa en torno a los 240 trabajadores, según recoge el propio cuadro laboral aprobado por la entidad, mientras que el presupuesto de 2026 contempla además una partida de 2,6 millones de euros para la contratación de personal a través de Empresas de Trabajo Temporal (ETT) y que eleva la cifra del personal de los Centros en torno a los 300 aproximadamente en función de las temporadas turísticas y las altas y bajas de trabajadores.
Junto a estos gastos estructurales, la empresa pública mantiene una importante capacidad de retorno económico hacia la isla mediante inversiones en conservación del patrimonio, actividades culturales y programas de Responsabilidad Social Corporativa, que en 2026 cuentan con una dotación cercana a los 2 millones de euros.
La subida de tarifas, un filtro para la masificación
La primera gran subida entró en vigor el 1 de enero de 2024 y supuso un incremento aproximado del 30% en las entradas para los visitantes no residentes. Durante el primer trimestre de ese año, los Centros ingresaron 12,4 millones de euros, un 38% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior, a pesar de recibir un 5% menos de visitantes.
El caso más significativo fue el de las Montañas del Fuego. Timanfaya incrementó sus ingresos por entradas más de un 72% pese a registrar miles de visitantes menos que el año anterior. Resultados similares se produjeron en Jameos del Agua, la Cueva de los Verdes, el Mirador del Río y el Jardín de Cactus, confirmando que el aumento de precios no frenó la demanda y sí elevó notablemente la rentabilidad de la empresa pública.
La tendencia se consolidó durante 2024. Los Centros cerraron el ejercicio con casi 740.000 visitantes menos que en 2023, pero alcanzaron una cifra de negocio cercana a los 50 millones de euros y un beneficio histórico de 5,6 millones.
La estrategia ha continuado en 2026 con una nueva actualización tarifaria. En el caso de Timanfaya, la entrada ha pasado de 22 a 30 euros.
La cuestión que se plantea es cómo compatibilizar la conservación de uno de los espacios naturales más emblemáticos de Lanzarote con el mantenimiento de un modelo económico que ha demostrado una elevada capacidad para generar riqueza y retorno social para el conjunto de la isla.