Tovar, ni de uno ni de otro, la mujer de confianza de la Dirección Regional
La nueva presidenta de la gestora asume el reto de rebajar las tensiones internas y reorganizar el PP lanzaroteño
- Lancelot Digital
Dicen quienes conocen bien a María Jesús Tovar que tiene bastante más carácter del que aparenta y, sobre todo, dos cualidades que le han permitido ir ganando peso dentro del Partido Popular: discreción y lealtad. Su perfil, alejado habitualmente de los grandes enfrentamientos públicos, ayuda ahora a entender por qué la Dirección Regional ha confiado en ella para pilotar una etapa especialmente delicada.
Su trayectoria política comenzó en 2019 en el Ayuntamiento de Arrecife, donde asumió Servicios Sociales, Inmigración e Igualdad, además de otras responsabilidades, durante el mandato de Ástrid Pérez. Una etapa marcada inevitablemente por la pandemia y en la que Tovar fue ganando protagonismo dentro del grupo de gobierno.
En 2023 dio el salto al Cabildo de Lanzarote. Allí asumió Hacienda y Contratación y posteriormente se convirtió en vicepresidenta primera, incorporando también Planificación y Coordinación de Proyectos a sus responsabilidades.
Tovar ha mantenido además una relación política fluida con el presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, dentro del pacto entre Coalición Canaria y Partido Popular. Un entendimiento que también marca su perfil en un momento en el que ambas formaciones comparten gobiernos en distintas instituciones.
Una figura para coser el partido
Su elección para presidir la Comisión de Gobierno Transitoria llega después de las fuertes diferencias internas que han marcado al PP lanzaroteño y del final de la larga etapa de Ástrid Pérez al frente de la organización.
La Dirección Regional ha optado así por una dirigente próxima políticamente a Manuel Domínguez y Poli Suárez, pero que también formó parte durante años del equipo insular encabezado por Pérez. Ni una ruptura completa con la etapa anterior ni la entrega de las riendas a otra de las sensibilidades del partido.
El propio Domínguez quiso reivindicar este miércoles el papel desempeñado por Ástrid Pérez y rechazó que detrás de la reorganización exista una "bronca interna" o un enfrentamiento personal.
Tovar tiene ahora por delante una tarea nada sencilla: recomponer relaciones, recuperar la unidad interna y conseguir que las distintas sensibilidades vuelvan a trabajar bajo una misma dirección.
No tendrán necesariamente que ser amigos ni sentarse juntos a comer. Pero sí encontrar una fórmula que permita dejar atrás las disputas y defender bajo unas mismas siglas el proyecto del PP de Lanzarote de cara a 2027.