Un botellón que terminó mal
Un policía local de Arrecife fue agredido al tratar de disolver el encuentro que se realizaba en San Francisco Javier
En la mañana de este lunes, los restos del botellón celebrado en la madrugada del viernes al sábado todavía están presentes. Al lugar, en la parte más próxima del barrio de San Francisco Javier al Cabildo de Lanzarote, acudía agentes de la Policía Local y de la Nacional, que se vieron obligados usar la fuerza para disuadir esta reunión que incumplía todas las normas de ruidos y de seguridad anti covid.
“Recibimos una llamada a primera hora de la mañana que nos advertía de ruidos y altercados en la vía pública. Asistió una pareja de la Policía Local, apoyada por la Policía Nacional y, por desgracia, al tratar de retirar uno de los vehículos de estos ciudadanos que alteraban el orden público, se generó una reyerta y uno de los policías recibió un golpe en la cara y le han tenido que dar puntos de sutura”, señalaba Alfredo Mendoza, concejal de Policía del Ayuntamiento de Arrecife.