Un comerciante se queja del cierre de su cafetería en plena actividad del Carnaval
El propietario de la cafetería Canalejas de Arrecife protesta porque la policía le obligara a cerrar el local cuando se disponía a servir desayunos en la madrugada del sábado al domingo
Lancelot Digital
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El propietario de la cafetería Canalejas de Arrecife se queja del cierre discriminatorio por parte de la policía de su local en plena actividad de ventas durante la verbena del sábado.
“Eran las 5:14 y llegó la policía, que tenía que cerrar la cafetería cuando tenía a toda la gente preparada ahí para empezar a dar la comida, los bocadillos, y se me quedó toda la comida ahí porque no la pude vender. Tenía que cerrar porque no estaba autorizado sino para abrir a las seis. Dije, media hora más, media hora menos, déjeme usted que yo no voy a despachar alcohol, sino bocadillos y me dijeron que no, que tenía que cerrar, y toda la gente que venía a pedir bocadillos se fue marchando y me quedé con la comida ahí”, relata Andrés Rodríguez, dueño del establecimiento.
Había más bares abiertos, no sólo el mío. Las cafeterías a esa hora estaban abierto. ¿Por qué yo no puedo despachar comida un día como este a las 5:30 de la mañana cuando ya los chiringuitos cierran y se para la música? Yo no quería vender alcohol, sino la comida a la gente que venía de la fiesta”, añade este hombre, que explica que tiene ocho personas contratadas y no sacó “ni para los sueldos de la gente”.
Andrés se queja de la incertidumbre generada y no sabe qué pasará esta noche, si podrá servir a los clientes que lleguen a su bar.