Un invierno diferente en Lanzarote

Las borrascas encadenadas desde diciembre dejan más días de lluvia, temperaturas bajas y una isla inusualmente verde
- Lancelot Digital
- Rosa García
El de 2025-2026 ha sido, sin duda, un invierno diferente en la isla de Lanzarote. Marcado por la inestabilidad meteorológica, con más días de lluvia y una sensación de frío más persistente que en los últimos años. La sucesión de borrascas atlánticas desde el mes de diciembre ha provocado un periodo especialmente húmedo en la isla, muy distinto a los inviernos recientes.

Según los datos que se han ido conociendo en los últimos meses, y que facilita David Suárez, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Canarias, las precipitaciones han estado por encima de la media en Canarias, con varios episodios de lluvias intensas que dejaron registros destacados en distintos puntos de la isla. En Lanzarote, el episodio más significativo, desde el mes de diciembre a febrero, se produjo a mediados de diciembre, durante el paso de la borrasca Emilia, cuando se recogieron hasta 41 litros por metro cuadrado en Tías-Las Vegas y más de 30 litros en Playa Blanca en apenas 24 horas. También en enero se registraron acumulados relevantes, con más de 25 litros en Haría en una sola jornada. Sin embargo, en el mes de marzo, dentro de los datos que ya corresponderían a la primavera insular, se produjo un episodio puntual en el sur de la isla ocasionado por la borrasca Therese, por el que se llegaron a recoger en la zona del Faro de Pechiguera, más de 105 litros por metro cuadrado en tan sólo unas horas. La tromba de agua ocasionó lógicamente numerosos desperfectos en las infraestructuras insulares.

Semanas bajo el paraguas
Más allá de los acumulados, lo que ha caracterizado este invierno ha sido la continuidad de los frentes, con jornadas de lluvia, viento y cielos cubiertos que se han repetido durante semanas. Algo muy poco habitual en la isla.
A ello se ha sumado la sensación de un invierno más frío de lo habitual. Aunque en términos generales las temperaturas se han movido en valores próximos a la media, varios periodos, especialmente entre diciembre y enero, registraron valores más bajos de lo normal, algo que ha contribuido a la percepción de un invierno más duro de lo que suele ser habitual en Lanzarote. Este contraste se rompió en febrero, cuando se alcanzaron valores inusualmente altos para la época, con casi 29 grados en zonas del interior como Tinajo durante un episodio cálido acompañado de calima.

El resultado ha sido también visible en el paisaje. Tras varios años con menos precipitaciones, las lluvias de este invierno han dejado una imagen poco frecuente en la isla, con amplias zonas del campo teñidas de verde y una recuperación notable de la vegetación.

Todo apunta a que este invierno quedará entre los más húmedos de los últimos años en Lanzarote, marcado por la presencia constante de borrascas y por un tiempo más propio de otras épocas que del clima suave al que suele estar acostumbrada la isla.