Sábado, 11 Julio 2026
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Un laboratorio flotante para explorar el Atlántico desde Lanzarote

El catamarán Gara Itsasoa convierte la Marina insular en base de operaciones de una plataforma científica capaz de dar soporte a investigadores, universidades y centros educativos de todo el Atlántico medio

  • Lancelot Digital
  • Jesús Betancort

 

A primera vista parece un moderno catamarán de recreo. Elegante, amplio y diseñado para navegar con comodidad. Sin embargo, tras cruzar la pasarela de acceso queda claro que el Gara Itsasoa es mucho más que una embarcación. Laboratorios, equipos de muestreo, tecnología oceanográfica y espacios educativos conviven en un proyecto que aspira a convertir a Lanzarote en uno de los puntos de referencia para la investigación marina en la Macaronesia.

Atracado en Marina Lanzarote, este singular barco nace con una misión clara: acercar la ciencia al océano y el océano a la ciudadanía. Una idea que se traduce en una plataforma capaz de apoyar campañas científicas, desarrollar programas educativos y facilitar la investigación marina en un territorio que se extiende desde Azores hasta Cabo Verde. "Somos un barco que da soporte técnico a los investigadores", resume su patrón, Eduardo Pérez. La aclaración es importante porque el Gara Itsasoa no pretende sustituir a universidades o centros de investigación. Su papel consiste en proporcionar las herramientas, la logística y el espacio de trabajo necesarios para que los científicos puedan desarrollar sus proyectos directamente sobre el mar.

Una base científica en medio del Atlántico

La elección de Lanzarote como puerto base no es casual. La isla ocupa una posición estratégica dentro de la región macaronésica, un espacio geográfico formado por los archipiélagos de Canarias, Madeira, Azores y Cabo Verde, considerado de enorme interés para el estudio de la biodiversidad marina, los efectos del cambio climático y la contaminación oceánica.

Desde aquí, el Gara Itsasoa podrá colaborar con universidades, organismos públicos, organizaciones científicas y entidades ambientales interesadas en desarrollar campañas de investigación en aguas atlánticas. Sus responsables plantean un radio de actuación que abarca prácticamente toda la Macaronesia, ofreciendo una infraestructura que hasta ahora resultaba difícil de encontrar en el entorno insular.

El proyecto pone especial atención en el estudio de la salud de los océanos, con líneas de trabajo centradas en la contaminación por plásticos, el seguimiento de la biodiversidad marina, el avistamiento de cetáceos y la toma de muestras oceanográficas.

La embarcación está preparada para funcionar como un auténtico laboratorio flotante. A bordo dispone de laboratorio húmedo y laboratorio seco, diseñados para procesar muestras y realizar análisis preliminares sin necesidad de regresar a puerto. Entre su equipamiento destaca un dron submarino de observación que permite grabar imágenes de los fondos marinos y recoger muestras físicas. También incorpora sistemas para la captura de plancton, redes especializadas para la recogida de microplásticos, sensores oceanográficos y equipos destinados al análisis de sedimentos y agua marina.

La tecnología embarcada permite realizar estudios en tiempo real, algo especialmente valioso cuando se trabaja lejos de la costa. El catamarán dispone además de una roseta oceanográfica equipada con sensores multiparamétricos capaces de obtener información sobre temperatura, salinidad y otras variables esenciales para los investigadores.

A ello se suma un hidrófono para la captación de sonidos submarinos, instrumental para estudios de fauna marina y sistemas de muestreo que pueden operar a cientos de metros de profundidad.

Tres semanas sin tocar tierra

Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es su autonomía. El Gara Itsasoa puede permanecer hasta tres semanas en alta mar gracias a sus sistemas de generación energética, desalinizadoras y depósitos de agua y combustible. La navegación se realiza prioritariamente a vela, reduciendo el consumo energético y la huella ambiental de las campañas científicas.

Construido en aluminio y con cerca de 22 metros de eslora, el catamarán combina estabilidad y habitabilidad. Cuenta con capacidad para alojar investigadores y tripulación en campañas prolongadas, además de espacios comunes adaptados para reuniones técnicas y trabajo científico.

Esta combinación de confort y funcionalidad permite desarrollar investigaciones complejas sin renunciar a unas condiciones adecuadas para el trabajo diario, un aspecto fundamental cuando las campañas se prolongan durante varios días.

Pero el proyecto no se limita únicamente a la investigación. Una de sus grandes apuestas es la divulgación científica. El Gara Itsasoa incorpora una línea denominada Aula de Mar, orientada a acercar el conocimiento científico a escolares, estudiantes y ciudadanía en general. Cuando el barco permanece atracado, sus instalaciones pueden transformarse en un espacio educativo donde se desarrollan talleres, charlas, exposiciones y visitas guiadas relacionadas con la conservación marina.


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