Un mar, dos ganadores y un "Río": la travesía de La Graciosa cumple 30 ediciones
Herminio Fernández y Natalia Sasu se imponen en una de las pruebas de natación más singulares de Canarias
- Lancelot Digital
La Travesía a Nado El Río volvió a unir este fin de semana Lanzarote y La Graciosa en una edición especialmente significativa. La prueba alcanzó los 30 años convertida en una de las citas deportivas más esperadas del calendario insular.
Como marca la tradición, los participantes se desplazaron primero hasta La Graciosa y desde allí embarcaron rumbo a la playa de Bajo el Risco, en Lanzarote. Ese fue el punto de partida para afrontar a nado el brazo de mar que separa ambas islas hasta alcanzar la meta en Caleta de Sebo.
El escenario es precisamente uno de los grandes atractivos de esta travesía. Los nadadores cruzan el espacio conocido como El Río, una zona del Atlántico situada entre Lanzarote y La Graciosa y protegida parcialmente por los riscos de Famara.
En el apartado deportivo, Herminio Fernández fue el más rápido en la categoría masculina y se proclamó vencedor de esta trigésima edición.
En la categoría femenina, el triunfo correspondió a Natalia Sasu, que fue la primera mujer en completar el recorrido y alcanzar la meta en La Graciosa.
Más allá de los ganadores, la prueba volvió a demostrar su enorme capacidad de convocatoria. Las plazas disponibles acostumbran a agotarse apenas unos minutos después de abrirse las inscripciones y esta edición no fue una excepción.
El consejero de Deportes del Cabildo de Lanzarote, Juan Monzón, felicitó a Herminio Fernández y Natalia Sasu por sus victorias, pero extendió el reconocimiento al conjunto de participantes. "Todos son ganadores de esta 30 edición", señaló tras la llegada de los nadadores.
Monzón destacó también el trabajo del Servicio Insular de Deportes y del equipo encargado de organizar una competición que, tres décadas después de su nacimiento, mantiene intacto su atractivo.
Treinta ediciones después, El Río vuelve así a demostrar que no hacen falta muchos kilómetros para convertir una travesía en todo un desafío: basta el pequeño brazo de Atlántico que separa Lanzarote de La Graciosa.