Viernes, 30 Octubre 2026
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Diana López conquista el oro mundial de Pole Dance en Praga pese a una grave lesión de muñeca

  • Lancelot Digital

 

Ni siquiera sabía si podría competir, pero terminó subiéndose a lo más alto del podio. La lanzaroteña Diana López se ha proclamado campeona del mundo de Pole Dance en la modalidad de Freestyle, una victoria tan inesperada como emocionante, especialmente por las dificultades físicas con las que afrontó la competición celebrada en Praga.

Apenas dos días antes de viajar, la deportista todavía dudaba de su participación debido a una grave lesión de muñeca. Su situación era tan complicada que necesitó consultar con su traumatólogo para determinar si podía competir. "No venía con ningún tipo de expectativa. Yo venía a quedar más o menos la última porque estoy lesionada gravemente de la muñeca", reconoce Diana, todavía sorprendida por el resultado.

La campeona explica que su lesión afecta directamente a una de las partes del cuerpo más importantes para practicar esta disciplina. "Me falta una estructura de tendones y ligamentos de la muñeca y tengo inestabilidad. Para lo que yo hago es como si a un futbolista le falta un pie", señala.

Sin embargo, lejos de conformarse con participar, Diana consiguió superar las dificultades y conquistar la medalla de oro, representando no solo a Lanzarote y Canarias, sino también a España.

Su camino hasta el Mundial tampoco fue sencillo. La deportista logró clasificarse después de ganar el campeonato nacional celebrado en Portugal, aunque reconoce que afrontar los gastos de estas competiciones internacionales supone un esfuerzo económico importante. "Económicamente siempre es complicado. Tengo que agradecer a Turismo de Lanzarote, que siempre me apoya desde el primer año", destaca.

Tras conseguir el título mundial, Diana permanece todavía en Praga a la espera de saber si debe someterse al correspondiente control antidopaje. Su regreso a Lanzarote será también una vuelta inmediata al trabajo. Como autónoma, la deportista compagina las competiciones con las clases que imparte en su sala de Arrecife.

Esta vez, sin embargo, regresará con algo más que la satisfacción de haber competido: una medalla de oro mundial conseguida cuando ni siquiera tenía claro que pudiera participar.


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