Una tortuga boba, salvada del peor depredador: el ser humano
El único habitante habitual de Alegranza, Kike Jordan, encontró al animal atrapado en una malla de plástico cerca de Órzola
- Lancelot Digital
Una tortuga boba se salvó de una muerte prácticamente segura después de quedar atrapada en una malla de plástico en aguas situadas a aproximadamente una milla de Órzola. Su suerte cambió cuando Kike Jordan la localizó mientras navegaba hacia Alegranza.
El conocido como el ‘lobo solitario’ de Alegranza, único habitante habitual de la isla, se percató de que el animal tenía serias dificultades para moverse debido al plástico que lo envolvía y decidió intervenir.
Las imágenes del rescate, difundidas durante las últimas horas en diferentes medios digitales de Lanzarote, muestran cómo Jordan trabaja pacientemente para retirar la malla que mantenía atrapada a la tortuga. Tras varios minutos y con especial cuidado para no causarle daños, consiguió finalmente liberarla.
Pero el rescate no terminó ahí. Kike Jordan trasladó posteriormente al animal hasta aguas de Alegranza para devolverlo al mar en un entorno seguro, con la esperanza de que permanezca en la zona o pueda continuar su travesía por el Atlántico.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa las consecuencias que tienen los residuos y aparejos abandonados en el océano. Tortugas, peces y numerosas especies marinas pueden quedar atrapados en redes, trasmallos, palangres, nasas, plásticos y otros elementos que permanecen a la deriva.
En muchos casos, estos residuos se convierten en auténticas trampas de las que los animales no pueden escapar por sí mismos.
Esta vez, la historia tuvo un final feliz. La tortuga boba encontrada cerca de Órzola pudo regresar al océano gracias a la intervención de Kike Jordan, que la libró de una amenaza creada precisamente por quien se ha convertido en uno de los grandes peligros para la vida marina: el ser humano.