Domingo, 03 May 2026
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No sólo no aportó soluciones sino que provocó el enfado de varias autoridades como la de su compañero de partido, Blas Acosta, presidente del Cabildo de Fuerteventura

 

  • Lancelot Digital

 

Casi obligado vino el Ministro de Migraciones y Seguridad Social del Gobierno español, José Luis Escrivá, a Canarias para conocer “in situ” la problemática de la inmigración real.

 

Vino, miró y se fue sin dejar ninguna solución más allá de reconocer que España tiene un problema en Canarias por el desmantelamiento de las infraestructuras, la falta de medios policiales y el no funcionamiento del SIVE. 

 

Pero las autoridades canarias esperaban algo más, alguna propuesta concreta, fechas y fondos. En cambio, sólo la promesa de buscar soluciones globales en abstracto.

 

Y además, el ministro se fue cabreado, ya que le molestó la reivindicativa solicitud del presidente del Cabildo de Fuerteventura, el socialista Blas Acosta, quien se interesó por conocer las propuestas concretas que iba a implementar en la isla majorera. Al ministro no le gustó el tono de la reunión y se levantó la mesa de manera precipitada.

 

Blas Acosta ha mostrado su malestar e incluso algunas fuentes hablan de que el Cabildo majorero va a acordar pedir a dimisión de Escrivá.

 

Lo cierto, paradojas de la vida, es que en los dos días que estuvo el ministro en el archipiélago llegaron más pateras y más inmigrantes que nunca. En 36 horas arribaron a las costas canarias más de 15 balsas de manera irregular con cerca de 1000 inmigrantes.

 

 Las proliferación de embarcaciones ha desbordado a los servicios básicos: la policía no da abasto y los sanitarios, por el elevado número de pruebas contra el virus, tampoco. Las ONGs se encuentran desbordadas y los improvisados centros de acogidas; llenos hasta los topes.

 

Una visita fallida que empezó mal con la negación del ministro a venir a Canarias en su día y que terminó peor por la falta de compromisos efectivos con Canarias para regular la inmigración irregular que parece que no tiene visos de acabarse sino, por el contrario, aumentar.

 

El Ministro, por su apretada agenda, no se pasó por Lanzarote. Visto lo visto, para lo que hizo y dijo, "no nos perdimos mucho", señalaba una fuente política de la isla.

 


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