Martes, 07 Abril 2026
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Esta madre y abogada granadina acusó falsamente, y hasta en 12 ocasiones, a su exmarido por abusos sexuales a la hija que tienen en común

 

  • Lancelot Digital

 

El Juzgado de lo Penal 1 de Granada ha condenado a Rosel G., abogada y madre, a 3 años y 2 meses de prisión como autora de un delito continuado de denuncia falsa y de otros dos delitos contra la integridad moral después de que denunciara falsamente hasta en 12 ocasiones a su exmarido acusándole de abusar sexualmente de la hija que tienen en común, a la que tendrá que indemnizar ahora con 20.000 euros por daños morales.

 

En la sentencia, adelantada por el periódico El Mundo, y contra la que cabe recurso, también se condena a la acusada a indemnizar con otros 20.000 euros a su expareja, del que se separó en 2017; aunque fue a partir del divorcio en 2018, cuando solicitó el régimen de custodia compartida, cuando empezaron las denuncias, en lo que la jueza entiende que fue un “calvario con mala fe”

 

La jueza Isabel Miñán García señala en su sentencia que todas las denuncias fueron archivadas por no hallarse «ningún indicio de veracidad» de los hechos, según las conclusiones de todos los informes forenses existentes en la causa.

 

De hecho, los diversos reconocimientos, entrevistas y exámenes ginecológicos, nueve en total, «provocaron en la menor fobia al hospital y personal sanitario», así como miedos, llantos y sollozos hasta el punto de que algunos no se pudieron completar por el sufrimiento que manifestaba la niña, según apunta el portal Confilegal.

 

También se vio afectada su estabilidad psicológica y al rendimiento escolar», debido a sus ausencias injustificadas a clase, lo que motivó que el colegio iniciase el expediente de absentismo escolar, que luego quedó archivado.

 

Coincidiendo con el periodo en que se producían las denuncias, llegó al círculo de personas cercanas del padre –profesor de profesión– el rumor de que estaba siendo denunciado por abusos a su hija, lo que provocó reacciones de los padres del colegio y del círculo de amigos desagradables e incómodos, siendo increpado en público y afectando a su estabilidad emocional, tranquilidad y sosiego, tanto por dichos rumores, como por la situación de estar privado de la compañía de su hija por largos periodos.

 

La jueza expone en la sentencia que «desde que la menor tenía dos años la madre tenía conocimiento de que su hija tenía vulvovaginitis, como queda acreditado con los diversos informes de los pediatras y en las consultas médicas en las que la madre estaba presente y teniendo conocimiento del tratamiento que era, entre otras cosas, una crema, por lo que no es creíble que no tuviera conocimiento de dicha afección».

 

Advierte la jueza de que después de que todas las denuncias fueran archivadas «no pude suponer en modo alguno no ser consciente de lo que se ha hecho» pues «habiéndose producido archivos, continuaba con las denuncias, de forma reiterada, por lo que demuestra que era plenamente consciente de lo que hacía y más teniendo conocimiento de las infecciones que la menor sufría desde pequeña y conocedora del tratamiento que debía cumplir», según señala Confilegal.

 

El informe forense, a raíz de una de las primeras denuncias, determinó de hecho que «no es protección a la niña acudir continuamente al Servicio de Urgencias para denunciar supuestos abusos sexuales, y, en cambio, no asistir a la pediatra de cabecera para tratar la afección de la menor», apunta este portal digital.

 


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