Miércoles, 29 Abril 2026
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

No ha logrado recuperar ni la mitad del PIB perdido en el primer año de pandemia

 

  • Lancelot Digital

 

España no ha logrado cumplir con las previsiones de crecimiento que tenía. Mientras que el Gobierno de Pedro Sánchez había planificado y anunciado un crecimiento de en torno al 7%, a medida que avanzaba el año, diferentes analistas y organismos iban rebajando las previsiones de España hasta situar el crecimiento en un 5’2%, muy por debajo de lo inicialmente estimado.

 

Se calcula que España no logrará recuperar la caída del PIB sufrida en 2020 hasta que comience 2023, mientras que el resto de países europeos a lo largo de 2022 lograrán recuperar todo lo que perdieron durante el primer año de la pandemia.  

 

Lo cierto es que las  cifras muestran un enfriamiento económico en la recta final del año como consecuencia, entre otros, de ómicron y los problemas de suministro. En el trimestre de las Navidades, la economía avanzó un 2%, frente al 2,6% de los tres meses anteriores. En términos interanuales, el avance fue del 5,2%.

 

No obstante, cuando se publique el dato definitivo, el crecimiento avanzado este viernes podría ser inferior si se atiende a las previsiones del consenso de las casas de análisis. El propio INE advierte en su nota de prensa que el avance del PIB anunciado no incorpora toda la información del mes de diciembre, que fue el que más marcado estuvo por la evolución de la pandemia con la explosión de contagios de ómicron.

 

Con todo, si se confirmara este avance, siendo un rebote muy inferior al prometido por el Ejecutivo y también menor al que experimentaron otras economías europeas, es el mayor crecimiento del PIB desde el año 2000, en el que España comenzó a operar en euros y a la espera de que un año después, la moneda común entrara en circulación.

 

La estadística refleja cómo los hogares siguen sin confiar en la recuperación económica. El gasto de las familias se contrajo un 1,2% trimestral entre octubre y diciembre, tras la recuperación del 5% que había registrado en primavera y que ya se enfrió en verano con un 1%.

 

Mientras, el consumo de las empresas también fue negativo (-2,9%) y las Administraciones públicas también gastaron menos con tasas negativas (-0,4%) por primera vez desde el inicio de la pandemia. Todo esto en términos trimestrales, ya que el INE destaca que en comparación con el año 2020, el consumo total se incrementó en un 2%.

 

En todo caso, la formación burta de capital -que refleja la inversión- creció un 8,5% trimestral y un 9,6% interanual, siendo un dato más esperanzador que el que recoge el gasto.

 

La demanda nacional aportó 4,6 puntos al PIB el pasado año, mientras la demanda externa lo hizo con 0,4 puntos. En el primer caso es un dato 13,2 puntos superior al de 2020 y en el segundo, mejora un 2,6 puntos al del peor año de la Covid-19.

 

Por sectores, en tasas interanuales, cerraron en negativo la construcción (-0,5) y la agricultura (-4,3). La industria registró un crecimiento del 1,2 (pero de solo el 0,3 en el caso de la manufacturera) durante un año marcado por la crisis de suministros. Los servicios crecieron un 7,5. Dentro de estos, las actividades inmobiliarias registraron una tasa negativa (-2,2) que fue compensada por el avance del ocio (10,1) y del comercio, transporte y hostelería (19,4).

 

Productividad, en negativo

 

Entre los elementos más preocupantes que viene recogiendo el INE en sus estadísticas figura el de la productividad, que sigue reflejando tasas negativas. En un contexto en el que el número de horas trabajadas creció un tímido 0,2% frente al tercer trimestre, la productividad por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo se situó en el -1,1%. Mientras, la productividad medida por hora efectivamente trabajada registra un avance del 2,2% (frente al 0,1%).

 

Otro dato relevante para las empresas es el coste laboral unitario (CLU) que creció un 1,4% en el cuarto trimestre del año.


PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Cicar
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
×