Montse Mínguez dimite como portavoz del PSOE tras la polémica por los 30 pisos

La diputada catalana comunicó su decisión a través de un mensaje publicado en la red social X
- Lancelot Digital
Montse Mínguez ha anunciado su dimisión de todos sus cargos en el PSOE después de la controversia surgida por las inversiones inmobiliarias de su pareja, Sergi Vélez Viola, empresario que cuenta con una cartera de 30 viviendas en alquiler. La situación ha generado críticas por el contraste entre estos negocios y la campaña socialista contra los grandes propietarios de inmuebles.
La diputada catalana comunicó su decisión a través de un mensaje publicado en la red social X, en el que aseguró marcharse «con la conciencia tranquila, la cabeza alta» y con su fidelidad a los principios intacta. Mínguez justificó su renuncia por la necesidad de anteponer el proyecto colectivo a cualquier consideración personal, especialmente en un momento que considera decisivo para el país.
La noticia se conoció mientras Pedro Sánchez participaba en el Consejo Europeo en Bruselas. El presidente del Gobierno explicó que había intentado convencerla para que reconsiderara su decisión, pero finalmente afirmó respetar sus motivos personales, aunque lamentó la pérdida de una compañera a la que considera un importante activo para el partido.
La polémica tiene su origen en el patrimonio inmobiliario de Vélez Viola, cuyas inversiones ascienden a 6,2 millones de euros, según el último balance citado en las informaciones publicadas. Además, se ha señalado que el empresario habría desahuciado a varios inquilinos, una cuestión que ha aumentado el debate sobre la coherencia del discurso socialista en materia de vivienda.
Mínguez abandona la portavocía del PSOE, cargo que ocupaba desde julio de 2025, y la Secretaría de Estudios y Programas de la Ejecutiva Federal. También deja de encabezar la candidatura socialista al Congreso por Lleida en las próximas elecciones del 29 de noviembre. Cristina Morón, tercera teniente de alcalde de la ciudad, será su sustituta.
Desde el PSOE, Patxi López defendió la trayectoria de Mínguez y sostuvo que nunca había votado contra el derecho a una vivienda asequible. Por su parte, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, reivindicó el carácter colectivo del proyecto socialista y reiteró que la vivienda debe garantizarse como un derecho esencial.