Abran el grifo
Por Valentín Auyanet, periodista (El Espejo Canario)
Los empresarios de Lanzarote, junto a los de Fuerteventura, son los más optimistas de Canarias en torno al futuro económico inmediato, el que se enmarca en el último trimestre del año. Lo dice el estudio de octubre que elaboran las Cámaras de Comercio de Canarias en base a datos del Instituto Canario de Estadística (Istac). Y no es para menos. Los datos turísticos en Canarias son excelentes y eso ayuda a levantar el ánimo y despejar un poco los nubarrones de las crisis. Pero no nos engañemos, en el ámbito de la recuperación económica sólo hay un valor que realmente pone nombres y apellidos a la salida de la crisis; y no es otro que el empleo. Es la auténtica prueba del algodón, el baremo que traslada a la realidad cotidiana y doméstica las cifras macroeconómicas.
Pues bien. Tenemos a un empresario contento porque los turistas están casi desbordando los hoteles y apartamentos y además están gastando más en el destino. Como consecuencia, los precios del alojamiento han subido, aunque, todo sea dicho, de forma mucho más moderada en Canarias que en el resto del territorio nacional, tan sólo un 0,8 por ciento de subida en septiembre ¿Se ha producido nueva contratación en base a esos porcentajes de ocupación turística? La respuesta es un rotundo no ¿Por qué? Pues aquí hay que buscar varias claves, y una de ellas es lógicamente una óptica usurera del negocio, intentado tener los mismos beneficios que antes de la crisis pero con la mitad de personal. No todos los empresarios ven el mundo en esos términos, hay otros que siguen sin ver la luz al final del túnel y algunos que no confían en que las excelentes perspectivas de afluencia turística se mantengan en los mismos niveles durante mucho tiempo. Y lo piensan porque, como todos sabemos, el mercado turístico es muy volátil y depende de muchos factores: los competidores emergentes, la situación política de esos países, la estabilidad económica del euro… y todos son condicionantes que se escapan a una previsión a corto plazo.
Decía el empresario navarro y presidente de AC Hoteles, Antonio Catalán, y lo dijo además aquí en Lanzarote, que la reforma laboral de Rajoy no había servido para nada. Que la gran apuesta en el sector turístico está en los trabajadores, que hay que subirles el sueldo, que si están contentos también lo estarán los clientes. Y es, añadió, una política que sigo en mis establecimientos. Yo, inicialmente, no daba crédito a que tales afirmaciones saliesen de un empresario, pero sí, comprendí que Catalán no es una hermanita de la caridad ni una ONG. Lo dice porque no sólo lo cree sino que su apuesta da resultado. Tal es el resultado que la internacionalización de sus empresas, con hoteles de ciudad de calidad, le ha llevado a una asociación económica con el gigante americano Marriott.
Quiero ser optimista, verlo todo negro todos los días me deprime. Hay datos para intentarlo, sin lugar a dudas. Los concursos de acreedores descendieron en Canarias en un 45 por ciento durante el primer semestre de este año. De igual forma, las demandas por despido bajaron un 25 por ciento respecto al segundo trimestre de este año. Lo sé, me conformo con muy poco. El enfermo mejora pero sigue en cama. Es decir, no se producen más despidos pero la gente sigue esperando que le llamen para trabajar. Y es aquí donde quiero llegar. A los empresarios turísticos, y a todos los empleadores en general, habría que decirles que en ese ICE, Índice de Confianza Empresarial, den también un voto de confianza a los trabajadores que están en paro. Apuesten por la mano de obra como una forma de mejorar el producto que se ofrece a los clientes. Abran el grifo.