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Deshumanización

Marta Armas, directora de Marmas Comunicación

 

 

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen, o su religión. La gente aprende a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar. El amor llega de forma más natural al corazón que su contrario”, decía Nelson Mandela.

 

Desde luego, algo estamos haciendo muy mal, como sociedad, a juzgar por los comentarios que podemos leer estos días en los digitales locales y en las redes sociales. ¿De verdad hemos llegado a tal grado de deshumanización? ¿Cómo puede haber comentarios tan dañinos, tal manipulación de la información y demagogia con un tema tan serio?

 

Mandela habla de odio “aprendido”, no innato, hacia el que es diferente. Y no le falta razón. Ese odio -racismo y xenofobia a fin de cuentas- es el que está mostrando estos días un sector de la población local hacia los migrantes que llegan a nuestras islas y están siendo reubicados en establecimientos hoteleros y apartamentos.

 

No cabe duda de que la medida es controvertida, delicada, cuestionable. No pretende este artículo juzgar la idoneidad de dicha acción puesto que para eso están los expertos en la materia.  Bajo esta cuestión subyace una problemática mayor que, por supuesto, no está bien resuelta y tiene que ver con las políticas migratorias de la Unión Europea y la actuación de los Estados miembros.

 

Si unimos este malestar de fondo -entendiendo que llevamos arrastrando mucho tiempo la ineficacia de gobiernos (a todos los niveles) que no han sabido resolverlo- a la crispación general y el desgaste que está suponiendo la crisis ocasionada por la Covid-19, podría uno entender que el ambiente se tornara convulso. Pero, en todo caso, la respuesta de la ciudadanía disconforme con estas medidas adoptadas, ¿no debería ser contra los decisores?

 

Cómo se explica que el odio sea contra quien abandona su hogar para evitar morir de hambre. Hemos fracasado como sociedad si hemos enseñado ese odio, en lugar de enseñar a amar, volviendo a la cita del Premio Nobel de la Paz. Y lo que toca plantearse es cómo revertir la situación y desaprender ese odio.

 

 

Lo que está ocurriendo estos días es pasajero, transitorio y no por ello menos grave. Puede tener solución si la sociedad se moviliza, de forma organizada y utiliza herramientas legales y elementos de presión para conseguir medidas eficaces al más alto nivel. Pero el odio no se esfuma como el viento.

Comentarios (6)  



Comentarios  
# Óscar 11-09-2020 11:13
Enhorabuena por el artículo! Una nota discordante
-positiva y necesaria- entre tanto ruido y confusión. También las líneas editoriales de los periódicos han de jugar un papel importante en la promoción de los valores humanos; cosa que en este caso, la mayoría de las veces, no ocurre; más bien lo contrario. La inmigración no es un problema, es un fenómeno social con múltiples causas; el problema es la falta de oportunidades y la situación que sufren las personas obligadas a emigrar. Quizá, empezando por este enfoque como sociedad, podríamos empezar a cambiar algo.
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# IN EXTREMIS! 14-09-2020 06:42
Yo invito a que todos los progres que juegan al Buenismo que abran las puertas de sus casas y alojen a estos individuos y los mantengan conn su dinero y sus impuestos. NO CON LOS MÍOS!!
Soberanía, y seguridad!! Para eso have falta politicos de verdad!!
Deportaciones YA!!
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# Rojo 14-09-2020 22:15
A mí me parece bien que utilicen MIS IMPUESTOS para eso, porque me parece que TUS IMPUESTOS son los euros que se llevaron los corruptos políticos del partido que ya todos conocemos.
Se trata de ser más humanos con nuestros iguales.
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# Juanjo 14-09-2020 22:26
No creo que el "buenismo" sea ni de derechas ni de izquierdas. Independientemente de sus ideas políticas y religiosas, hay gente solidaria, sensible, generosa constructiva ... y gente insensible, fría, egoísta y destructiva. Ya nos lo enseñó Antonio Machado: "gentes que danzan o juegan cuando pueden, y laboran sus cuatro palmos de tierra" frente a "Pedantones al uso ... mala gente que camina
y va apestando la tierra."
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# Bruno Perera 14-09-2020 07:42
Y cuándo empezamos a ver la deshumanización de nuestra gente nacional y extranjera residente que está sin techo tirada en la calle. Anden golfos que siempre defienden lo de fuera porque da más votos y parece que hasta más pena y con ello algunas oenegés viven de las subvenciones. No se trata de racismo ni de xenofobia, sino de realidad, y es que en España ya no tenemos para nosotros.
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# Óscar 14-09-2020 19:35
1. Todos/as estamos de acuerdo en que existe una pauperización del sistema de vida y ha habido un desmantelamiento del estado de bienestar que arrastramos desde hace lustros (desde antes de la llegada de migrantes). Los problemas actuales (paro, sanidad, educación, corrupción...) ya los tenemos desde hace mucho.
2. El menor índice de paro en la historia de España (8,08 % en 2006 y 8,01 % en 2007) coincidió con la mayor llegada de migrantes.
3. Lo que aporta la población migrante a las arcas del estado supera con creces lo que el estado se "gasta" en ellos (buena parte de ese dinero genera empleo; por ejemplo en educadores).
4. Las causas de las crisis económicas todos los sabemos: corrupción, burbuja inmobiliaria, sistema bancario (y quienes están al frente de estos sectores no son precisamente inmigrantes).
5. Por todo ello, sigo sin entender por qué se coloca el foco en los sitios equivocados.
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