¿El agricultor canario afronta demasiada burocracia?

SAT El Jable
Para responder esta pregunta hay que previamente repasar el número de registros a los que están obligados los agricultores a inscribirse para desarrollar su actividad de forma profesional.
De entrada podemos señalar, entre otros, los registros siguientes:
Registro de agricultor activo: Es necesario estar dado de alta para poder acceder a las ayudas Posei. Esta exigencia debe verificarse a principio de cada año.
REAC (Registro de Explotaciones Agrarias de Canarias): Es una herramienta del Gobierno de Canarias en la que se tienen que inscribir las fincas agrícolas.
Registro de Explotaciones Agrarias Prioritarias: Destinado a las explotaciones que cumpliendo determinados requisitos pueden acceder a mayores beneficios fiscales.
ROPE (Fichero de Operadores de Producción Ecológica de Canarias): que deben observar e inscribirse los agricultores y ganaderos ecológicos.
ROPAS: Registro obligatorio para los agricultores que comercializan sus producciones a través de las Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas.
Ropo (Registro Oficial de Productores y Operadores de Medios de Defensa fitosanitarios): Para pertenecer se tiene que disponer del correspondiente carnet de manipulador de productos fitosanitarios (nivel básico o avanzado)
Registro Vitícola: Registro donde deben estar inscritas las parcelas dedicadas al cultivo de las parras.
Registro Horario: Cuando se tiene trabajadores contratados fijos o de forma eventual se tiene que anotar, con carácter diario, la hora de entrada y salida del puesto de trabajo.
Registro Retributivo: Es una exigencia reciente que recoge los valores medios de los salarios percibidos por los trabajadores.
Instituto Nacional de Estadística: Encuesta que deben contestar obligatoriamente los agricultores con los datos de las parcelas en explotación.
SIGPAC (Sistema de información Geográfica de Parcelas Agrícolas): Mecanismo que categoriza los suelos según el tipo de cultivo al que se destina la finca.
Cuaderno Digital: Aunque su obligatoriedad está aplazada muchos agricultores ya lo están llevando para ir adaptándose a su funcionamiento.
KORA: Aplicación digital desarrollada por el Gobierno de Canarias como canal de comunicación con los agricultores que permite realizar fotografías georreferenciadas vinculadas a los expedientes tramitados ante la administración autonómica.
Global GAP y GRAPS: Certificaciones privadas exigidas por las grandes cadenas de supermercados para poder comercializar las producciones agrícolas en dichos establecimientos.
Este rápido repaso permite concluir que el agricultor canario ya no solo cultiva papas, uvas o plátanos, sino también cultiva expedientes.
En cuanto a cursos los hay obligatorios como son el de primeros auxilios, prevención de riesgos laborales, manipulador de alimentos y de carnet de productos fitosanitarios. Otros son voluntarios como el de jóvenes agricultores, mejora de las explotaciones, de poda, de elaboración de compost, de agricultura ecológica o de injertos de árboles frutales. Todos estos cursos están destinados a posibilitar una mejor formación al agricultor. Seguramente dejamos algún curso sin nombrar.
Tampoco podemos dejar de mencionar los distintos trámites que se deben verificar ante la Seguridad Social (altas en autónomos, presentación de los correspondientes RLC y RNT, es decir los antiguos TC1 y TC2), en Sanidad (registro sanitario), ante la Hacienda Estatal (trimestrales) o la Hacienda Canaria (IGIC) y las instancias que se tienen que presentar en el Cabildo Insular (cada vez que se quiera obtener una calificación territorial) o en los diferentes Ayuntamientos (a la hora de solicitar una licencia para obras).
Y, qué decir de los innumerables requisitos y formularios que se deben cumplimentar cada vez que se opta a una subvención que fuerza, en ocasiones, a los agricultores a desistir de su petición inicial.
Llevar toda esta documentación obliga al agricultor a soportar una enorme carga administrativa de trabajo que muchos no la pueden asumir y la tienen que externalizar a gestorías, lo que conlleva añadir un gasto más al coste de producción. Es como se afirma por una gran mayoría para pensarse lo de seguir dedicándose a la agricultura. Además, esta dinámica provoca que no sea nada atractiva la actividad agraria para los jóvenes que se quieran dedicar a la misma.
Por ello, no debe extrañar que los agricultores reaccionen con incredulidad cuando oyen a los máximos responsables europeos afirmar que: “entre los objetivos principales de la Unión Europea está disminuir las obligaciones administrativas que actualmente se exigen a los agricultores, ganaderos y pescadores”. La realidad demuestra lo contario, pues con cada año que pasa aumentan los requisitos que se exigen, y también más son los trámites que se deben cumplir.
Al interrogante inicial la respuesta unánime de los agricultores es contundente: “hay demasiada burocracia que es inasumible” y barruntan: “de no corregirse, terminará por acabar con el sector primario de Canarias”.