Lunes, 06 Abril 2026
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Por Francisco Pomares

 

 

La decisión del juez Panparacuatro de imputar a Fernando Clavijo por cuatro delitos ha provocado una auténtica revoltura en la política canaria. Coalición ya ha revalidado su apuesta por la candidatura de Clavijo, y el alcalde ha dicho alto y claro que piensa pelear por la candidatura, algo que no parece haber satisfecho demasiado a Paulino Rivero, al que no le importaría volver al juego aunque fuera porque al concursante oficial le diera un yeyo y la candidatura quedara huérfana.

 

Rivero lleva cuatro años pisando moqueta presidencial y le ha cogido el gusto. Es evidente que quería seguir en el machito, y que el auto del juez contra Clavijo reverdeció sus ilusiones de seguir. Pero parece que no va a ser así: después de varias semanas aventando desde los altavoces mediáticos de la Presidencia que a Clavijo lo iba a colgar Panparacuatro por los pulgares, ha sido como lo del parto de los montes, versión Iriuarte: mucho ruido y al final la montaña parió un mísero ratón. Porque lo que se le imputa al alcalde candidato es que el hombre recomendó a un sobrino de alguien –no al suyo-, que prevaricó cerrando una discoteca por no cumplir con la normativa sobre hora de cierre y que entre las viviendas de alquiler para sustituir a las viviendas en ruinas de Las Chumberas que adjudicó el ayuntamiento a los vecinos, una fue a parar a una concejala de la oposición que –casualmente- era vecina de las Chumberas. En fin: no parece que haya pruebas de que Clavijo matara a Kennedy.

 

Tan convencido esta el alcalde de su inocencia que ha apostado con algunos amigos que antes de que empiece la campaña estará desimputado. Más le conviene: tal y como está el patio de revuelto con lo de la corrupción, presentarse a la Presidencia del Gobierno regional con una mochila cargada de imputaciones parece el mejor sistema para ser churruscado a fuego lento hasta convertirse en puro carbón. En todo caso no será –si lo fuera- el único imputado que se presente estas próximas elecciones. Ni el único que se haya presentado. El mismo ministro Soria, cuando no lo era, fue a varias elecciones con el salmón colgando. Y luego la cosa quedó en lo que quedó.

 

Mientras Panparacuatro desatasca (o no) el enredo del último sumario, hay crecientes rumores de que el Consejo General del Poder Judicial podría darle otro capón por una instrucción más bien chiripitifláutica del caso Clavijo. Precedentes hay, los del caso Unión sin ir más lejos. Será por los escaner que no funcionan o por las grabadoras que funcionaron demasiado tiempo, pero también hay quien dice que es porque nuestro popular juez se pasó unos cuantos pueblos.


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