Viernes, 30 Enero 2026
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profesor en una clase

Verónica García Milán

 

Siempre digo que hay clases de profesores y profesores con clase, asignándote a este último. Quería escribirte unas palabras…

 

Las personas entran en tu vida, por una razón, por una estación o por una vida entera. Cuando percibimos cuál es el motivo, sabremos qué hacer con cada persona.

Cuando alguien entra en tu vida por una razón

 

generalmente es para llenar una necesidad que hemos demostrado tener.

 

Estas personas vienen a ayudarte con una dificultad, a proporcionar apoyo, orientación, ayuda física, emocional o espiritual.

 

Podrán parecer un regalo caído del cielo, ¡y lo son! Están ahí por la razón que tú necesitas.

Entonces, sin ninguna actitud errónea de tu parte, en una hora incierta, esa persona dirá o hará alguna cosa para que la relación llegue a su fin.

 

Algunas veces, esas personas se mueren. Algunas veces, simplemente se van.

Algunas veces, actúan y te fuerzan a tomar una posición.

 

Lo que debemos entender es que nuestras necesidades han sido atendidas, nuestros deseos cumplidos y el trabajo de ellas hecho.

 

Y ahora, es tiempo de marcharse.

 

Cuando las personas entran en tu vida por una estación

 

es porque llegó su vez de repartir, crecer y aprender. Te traen la experiencia de la paz, o te hacen reir.

Pueden enseñarte algo que nunca has hecho. Generalmente dan una cantidad enorme de placer.

¡Créeme! ¡Es real!

 

Pero solamente por una estación.

 

Las relaciones de una vida entera

 

… enseñan lecciones para toda la vida, cosas que debes construir para tener una formación emocional sólida.

 

Tu tarea es aceptar la lección, amar a la persona o personita y poner en práctica lo que has aprendido en todas tus otras relaciones y áreas de tu vida.

 

Apreciado Dvd, aunque solo hemos podido compartir una estación, quería darte las gracias por todo lo aprendido, por ayudarme, escucharme y, sobre todo, por animarme cuando más lo necesitaba. Has sido también cómplice de que este segundo trimestre comience con aún más ganas que en el primero.

 

Me alegra mucho saber que tu ausencia ha sido porque recibiste, junto a tu pareja, a esa personita con la que tendrás una relación de por vida.

 

No sabía cómo hacerles llegar la felicitación, llegué a la conclusión de que la ocasión lo merecía. No conozco otra vía mejor para expresar lo feliz que estoy por ustedes dos, -ahora tres-: la fortuna os ha abrazado.

 

Así me sentí cuando tomé en mis brazos a cada uno de mis hijos.

 

También deciros que vuestras vidas ahora ya son de él, que aquel príncipe o aquella princesa con la que soñábais, no era otro que él, porque nadie más tendrá la parte más inmensa de vuestro corazón, a menos que venga otro hermanito o hermanita más adelante…

 

Os deseo la mejor experiencia de vuestras vidas. Recordad que para él serán lecciones para toda la vida, para tener una formación emocional sólida.

 

Disfruten cada momento, el tiempo pasa rápido y cuando menos lo esperen estará en la Universidad.

 

¡Gracias por ser parte de mi vida, aunque haya sido solo por una estación!

 

 


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