La entrada a la isla, cuestión de identidad.

Por Jacobo Medina
- Lancelot Digital
Lo llamativo no es solo el estado en el que se encontraba esta infraestructura, sino el hecho de que quienes hoy alzan la voz para criticar esta intervención tuvieron la oportunidad de actuar y no lo hicieron. Gobernaron, gestionaron y decidieron mirar hacia otro lado. Cuando pudieron hacerlo, no lo hicieron. Ahora, simplemente, ponen pegas.
Pero la realidad es tozuda. Y este proyecto no nace del capricho ni de la improvisación. Responde a una necesidad evidente. Porque no estamos hablando únicamente de embellecimiento. Estamos hablando de mejorar el drenaje en una zona con problemas recurrentes, de estabilizar taludes, de reforzar la seguridad vial y de adecuar un entorno que, sencillamente, no estaba a la altura.
No es maquillaje. Es actuar sobre una vía clave.
Además, hacerlo desde el respeto a nuestra identidad. Integrando materiales y soluciones que dialogan con el paisaje volcánico, incorporando elementos que conectan con nuestra historia y apostando por una intervención coherente con el modelo que ha hecho de Lanzarote un referente internacional.
Porque aquí no solo se arregla una carretera. Se cuida la imagen de una isla.
La entrada a Lanzarote es la primera impresión de millones de visitantes cada año. Es el primer mensaje que enviamos al mundo. Y ese mensaje no puede ser el del abandono, la dejadez o la falta de cuidado. Tiene que ser el de una isla que se respeta a sí misma, que protege su identidad y que apuesta por la calidad.
Por eso, el inicio de las obras el próximo mes de junio supone mucho más que el arranque de un proyecto. Supone empezar a saldar una deuda con Lanzarote. Una deuda acumulada durante demasiado tiempo, que por fin se afronta con decisión y responsabilidad.
Y antes de que finalice el año, esa deuda quedará saldada.
Frente a esto, lo que encontramos es una crítica sin alternativa. Mucho ruido, pero ninguna propuesta. Mucho titular, pero ninguna solución. Y eso también define una forma de hacer política: la de quien prefiere comentar desde fuera en lugar de asumir responsabilidades.
Gobernar es decidir. Gobernar es ejecutar. Gobernar es asumir que habrá críticas, pero seguir adelante cuando lo que se hace es necesario.
Y esta obra lo es.
Porque Lanzarote no puede seguir con una entrada que no representa lo que somos. Porque la coherencia también se construye desde lo visible. Porque la identidad no se defiende solo con palabras, sino con hechos.
Hoy, por fin, se actúa.
Y eso marca la diferencia.
Jacobo Medina, consejero de Obras Públicas del Cabildo de Lanzarote y La Graciosa