Miércoles, 08 Abril 2026
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Por Antonio Coll

 


La implantación de grandes distribuidoras de comercio, con gran reconocimiento social, en la isla de Lanzarote, desde siempre ha sido un tema polémico, con reacciones, por parte de los comerciantes de la isla, contrarios a la llegada de grandes superficies o firmas comerciales multinacionales.

 

Las autoridades municipales de turno, fueron cómplices de no responder al libre mercado, posicionándose, en la mayoría de los casos, al lado de los pequeños y medianos empresarios insulares. Con estas actitudes, a la población, principalmente de Arrecife, se le privaba de las nuevas fórmulas de distribución comercial, iniciada en los años ochenta en todo el territorio nacional. La nueva cultura de consumo tenía a su favor el menor coste de la “cesta de la compra” que en Lanzarote, llegaba a ser abusivo, por la falta de competencia. Las continuas intoxicaciones mediáticas, en pos de favorecer los intereses locales, perjudicó la modernización y dinamización del comercio interior, repercutiendo directamente al bolsillo de los consumidores.

 

Tras años de privaciones, ahora con las nuevas legislaciones, se ha acelerado la implantación de las firmas comerciales, antes vetadas. Además de las ya consolidadas, se espera en breve la inauguración establecimientos, como McDonald, Mercadona, Decatlón, a la espera que otras firmas distribuidoras o centros comerciales soliciten “licencia” para ubicarse en la capital u otros municipios de la isla. El pequeño comercio o minorista no tiene que temer la entrada de los grandes equipamientos comerciales, si sabe reinventarse o innovarse. El ejemplo más claro lo tenemos en Las Palmas capital, cuando El Corte Inglés solicitó licencia para implantarse en la Avenida Mesa y López. Las protestas de los comerciantes de la zona y de la calle Triana, originaron altos ruidos e “interminables” manifestaciones. Con el tiempo, y una vez en funcionamiento la citada gran superficie, la zona se revalorizó, la calle Triana-Vegueta se transformó completamente, siendo hoy un atractivo turístico y comercial de primer orden. Como todo en la vida, hay que saber adaptarse a los nuevos tiempos. Los consumidores son los protagonistas de los nuevos escenarios comerciales y reivindican, en la actual época, mejores precios, calidad, servicio, especialización, variedad y garantía.

 

Una convocatoria o consulta popular por los años 90, el SI mayoritario de la población lanzaroteña hubiese estado asegurado. Aún recuerdo el “revuelo” que se armó cuando Mercadona abrió sus puertas en Corralejos (Fuerteventura). Hasta se organizaron viajes los fines de semanas y cientos de residentes lanzaroteños se desplazaban a la hermana isla, en las líneas regulares de la Naviera Armas y Fred Olsen, para hacer sus compras y regresar cargados, con sus vehículos. Algunos, hasta instalaron bacas, para optimizar y rentabilizar el viaje.

 

Por supuesto, no estoy a favor de una indiscriminada expansión de centros comerciales, pero sí de una implantación sostenible, con políticas reguladoras razonables, para proteger también el comercio minorista. Pero la realidad se impone y la opinión generalizada de la población residente en la isla, demanda la presencia de medianos y grandes equipamientos comerciales que suponga ofertas competitivas y comodidad a la hora de las compras.

 

Aún con retraso, la demanda social se va imponiendo y Lanzarote, fundamentalmente, Arrecife, mejorará su actividad comercial, como corresponde a una ciudad moderna y del siglo XXI. El incremento de su población residente y la visita, cada vez mayor de turistas, implica afrontar nuevos retos y desafíos, en beneficio de todos.


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