Liderar el futuro de Canarias
Por Antonio Coll
Entre los partidos tradicionales, la formación nacionalista CC, ha sido la primera en celebrar unas “primarias” para elegir al candidato a la presidencia del Gobierno de Canarias y del propio partido. Esta alta responsabilidad le sido otorgada al actual alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, desplazando a Paulino Rivero, que con buen talante político, se retiró en la primera vuelta, en favor de la pacífica convivencia interna, evitando enfrentamientos entre las “familias” que conforman Coalición Canaria. Plausible actitud, bajo mi óptica, de Paulino Rivero, quien ha tenido que “torear” dos legislaturas –la última se acaba en Mayo/15- con situaciones difíciles y desesperantes, provocadas, fundamentalmente, por la llamada y repetitiva “crisis financiera-económica”. Esta incidencia, provocada o no, ha tenido como consecuencia que, en términos globales, el desempleo haya llegado al 32%, porcentaje inasumible para una comunidad autónoma, muy dependiente del “monocultivo” sector turístico. La deceleración económica fue dramático para el sector de la construcción y anexos, protagonizando el panorama desolador actual, a pesar del buen comportamiento de la llegada de turistas a las islas. Con sus errores y sus aciertos, Paulino Rivero se marcha, dejando la huella como un gestor prudente. Sus esfuerzos para ajustar los presupuestos y austeridad responsable –unos 240 millones de ahorro en gastos corrientes y empresas públicas- en tiempos de restricciones, fue una buena decisión. Lanzarote, a pesar de la deuda histórica, en esta última etapa, según afirma el presidente del Cabildo Pedro San Ginés, ha salido beneficiada en inversiones, como los planes de infraestructuras turísticas, el convenio bilateral de carreteras y el plan hidrológico con Lanzarote V. A pesar de ello, San Ginés ha optado por la renovación, inclinándose por Clavijo. Son cosas de la política.
Quizás, en el tema de las expropiaciones petrolíferas, Rivero, no anduvo muy fino y creó batallas políticas, bajo mi óptica, obsesivas, innecesarias o equivocadas. También la “prepotencia” inicial del Gobierno Español no ayudó a unas negociaciones fluidas, definiendo el beneficio para los canarios, de las supuestas extracciones de hidrocarburos. Por eso, ahora, lo importante es el futuro de Canarias y conocer los programas de los partidos políticos y sus candidatos principales, cara a los próximos comicios autonómicos y locales. Unas elecciones que se califican de trascendentales, en unos tiempos convulsos y lleno de incertidumbres.
Las renovaciones en los partidos políticos siempre son buenas, si los proyectos de los nuevos líderes se presentan eficaces y mejora lo anterior. Porque poco importa las edades o cambio de rostros. Lo que tiene que predominar es el talante, la gestión pública y la sabiduría, en los candidatos.
Definir el futuro
Canarias tiene que definir su futuro y plasmar directrices, aún sin resolver, como es el Régimen Económico y Fiscal, las aguas territoriales o jurisdiccionales, la ley electoral canaria y su propio Estatuto de Autonomía. Yo sé que son temas complejos y chocan muchos intereses, incluidos los internacionales. Es quizás, el economista canario, Jorge Dorta, quien aporta clarificadores enfoques modernos sobre el modelo a seguir en Canarias. En su libro “Canarias tiene futuro” y su portal “menceymarco”, deja constancia de sus conocimientos y el camino a seguir. Se puede estar de acuerdo o no con sus postulados, pero, sin lugar a dudas, sus análisis y reflexiones, tienen, para mí, conclusiones muy esclarecedoras y son opciones a tener en cuenta. Lo que está claro es que la potencialidad de las Islas Canarias no está siendo explotada, en beneficio de sus pobladores. Por eso, cada vez más, tenemos que exigir a los partidos políticos canarios que definan, con total transparencia, el modelo a seguir. Desde el sentido común, tenemos que ser consciente que si no reivindicamos lo que nos pertenece, jamás conseguiremos garantizar el futuro de las nuevas generaciones canarias. El alto desempleo y la busca de trabajo, en otros lugares, de nuestros jóvenes, sitúa a Canarias en un “tercermundismo” inadmisible, cuando tenemos todas las condiciones para construir un archipiélago, con un alto nivel de bienestar, sin que nadie tenga que emigrar por necesidad o sobrevivir.
Liderar el futuro de Canarias, con pragmatismo y alejado de “populismo” rancio, tiene que ponerse en la proa de nuestra navegación hacia el futuro. El descrédito de los partidos políticos tradicionales, no viene por casualidad. Su conformismo e inmovilismo, le está pasando factura, según todos los sondeos. Pero, también es cierto, que la aparición de otras alternativas, tiene más de ideologías bananeras que efectividad y, en mi opinión, ese no es el camino a elegir. Canarias tiene que velar por sus intereses y conquistar una autonomía plena, donde se contemple, incluso competencias, actualmente, estatales. Aquí no pregono una Canarias Libre, sino una Canarias posible.
Porque seguir como estamos y ver más de lo mismo, es continuar en un “paraíso artificial”. Diseñar un proyecto político viable, que abra las puertas al continente vecino y un régimen económico y fiscal, atractivo para potenciales inversores, en sectores de la industria, la pesca, la agricultura, la energía y las finanzas, considero que es la mejor opción. Sin olvidar de seguir mimando al sector turístico, como locomotora actual de la economía canaria.
Liderar el futuro de Canarias pasa por las alternativas que presenten los partidos políticos que aspiran a dirigir nuestro destino. Pero tienen que superar muchos complejos y ofrecer un futuro digno a todos sus pobladores. Atentos estaremos de sus programas y de sus mensajes.