OPINIÓN. Arrecife como un todo
DESDE MI ISLA ATLÁNTICA. Por Antonio Coll
Tuve la oportunidad de escuchar, en redifusión, las declaraciones realizadas por el alcalde de Arrecife, Manuel Fajardo, al programa “El Espejo Canario”, dirigido por el periodista Francisco J. Chavanel, en la emisora 7.7 Radio. En la larga y dinámica entrevista, el primer mandatario de la capital, y siempre bajo mi óptica, estuvo expeditivo, lúcido y, sobre todo, convencido de lo que quiere para el futuro de Arrecife. Me gustó porque no anduvo con ningún rodeo y se mostró muy pragmático, cara a cumplir los retos importantes que demanda la ciudad desde hace más de veinte años.
Para Fajardo, el problema histórico de Arrecife es que se ha desarrollado de forma arbitraria, con un conjunto de barrios desconectados, desarraigados, sin una visión de ciudad. Su modelo es conseguir que la ciudad funcione como un “todo”. Ya escribía en una anterior entrega que Arrecife carece de los mínimos elementos fundamentales para dibujar una ciudad de futuro, donde la arquitectura y la ingeniería civil integren a la ciudad en un modelo óptimo para el bienestar de todos sus habitantes. El haberse desarrollado la ciudad con un plan general redactado en 1991 y corregido en 1997 privó al propio Ayuntamiento de instrumentos modernos para un desarrollo racional y óptimo. Hoy se paga la factura de un “embarazo” esperpéntico y deformado.
El alcalde Fajardo está totalmente convencido de que aún hay tiempo para transformar la ciudad, con soluciones inteligentes, aunque es prioritario aprobar el Plan General Urbano, actualmente en tramitación. Él espera que en el primer trimestre del 2013 pueda aprobarse de forma inicial. Su objetivo es conseguir un “plan de todos”, con la consigna de que el “interés general” sea prioritario. Naturalmente, afirmó en la citada entrevista con Chavanel, que negociará con todos los tenedores de suelo sus derechos legítimos y procurará darle la mejor salida, encajándolo en el PGUA. Sobre el Islote del Francés, manifestó que es una de las piezas más importante de la ciudad y sería una “barbaridad” no permitir actuaciones urbanísticas, cuando es propiedad privada, como en otras zonas que demandan soluciones. Por otro lado, Fajardo declaró que “era consciente de las penurias económicas del Consistorio” pero se mostró optimista diciendo que “otro Arrecife es posible”, además de estimular las inversiones públicas y privadas.
Percibí que el alcalde está con el objetivo de dinamizar y poner orden a una ciudad que se ha construido de forma anárquica, por no decir catastrófica, como ya escribí en una anterior y reciente edición. A pesar de que vivimos en una autentica pesadilla económica, donde nadie sabe donde están las luces y las sombras, yo, como me imagino el resto de los habitantes de la ciudad de Arrecife, espero que pronto vea la luz al fondo del túnel y, entre todos, captemos el “aire fresco” tan necesario para la prosperidad de la tercera capital de Canarias.
El mensaje del ingeniero Manuel Fajardo, máximo gobernante de Arrecife, me ha generado confianza, escarmentado y escaldado de un pasado que es mejor no recordar. Siempre se dice que hay que pasar página de los malos recuerdos. Pero no me olvido de que mis manos están ya “desahuciadas” de las miles y miles que he tenido que “pasar”, en estos últimos tiempos.
Sólo es de esperar que, por esta vez, el alcalde y su corporación entren en el templo de la sabiduría, para conseguir los logros que decenas de años llevan esperando -casi- todos los habitantes de la ciudad de Arrecife.
P.D. Del sector financiero canario ya expuse mi opinión en su día, en donde expuse mis temores si las dos importantes cajas de canarias no se fusionaban. El macabro pleito insular impidió la concentración de ambas, junto a las dos cajas rurales. Ahora, con la nacionalización del 100% de la entidad matriz de Bankia, el BFA, por el Estado, La Caja de Canarias se queda sin patrimonio, a excepción de algunas propiedades, integradas en la Obra Social. La Caja de Tenerife seguirá los mismos pasos, al ser absorbida Banca Cívica, donde estaba integrada, por CaixaBank. La miopía de sus directivos y dirigentes políticos canarios ha causado un daño irreparable al sector financiero canario, hoy ya totalmente desmantelado. Sin este sector estratégico, Canarias queda totalmente debilitada y en manos de decisiones foráneas. Propongo que en cada isla se instale un gran cartel con el lema: “Se vende Canarias a precio de ganga”.