Domingo, 05 Abril 2026
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

SI LE DIGO LE ENGAÑO

. Por Miguel Ángel de León

Llevan barruntando los oráculos meteorológicos unos calores que rajarán las piedras de esta isla volcánica, y unas temperaturas que los benditos vientos alisios han terminado por suavizar… de momento y hasta nuevo aviso. Ya el año pasado por estas mismas fechas, si ustedes recuerdan, se cumplió la tradición de esos tres o cuatro días de calor intenso y sofocante que llega justo una semanita antes de arrancar la vendimia, y así fue que una cosecha como la de 2009 que se prometía feliz se trocó en pasas y lágrimas, puesto que el solajero se chascó y chamuscó la mitad de la uva que colgaba de las parras. En 2010, los pájaros de mal agüero vienen vaticinando lo mismo. Ojalá esta vez se equivoquen tanto como los economistas que nos confunden a diario.

Lo cierto es que en las últimas horas ha empezado a remitir en gran medida el calor que nos ha estado acompañando en los últimos días. Dios aprieta pero no ahoga, que dicen los que gustan de las frases hechas, que a veces no son ni medias verdades ni medias mentiras sino mentira y media. “Esto es para más calor”, que dicen los viejos que saben más por viejos que por sabios. Junto a la solajera y el viento, se retira de momento la calamitosa calima, santa patrona de los que han hecho negocio del lavado de coches. “Ya me tenía caliente este calor, caballero”, dicen los viejillos de islita adentro, que son siempre los primeros en sofocarse, menopáusicas aparte.

Se calman las altas temperaturas y se va el polvillo moro. Pero te apuesto doble contra sencillo a que seguirá habiendo poca visibilidad -por no decir nula- en la política diaria de esta pobre islita sin gobierno conocido. No es un mero juego de palabras, sino una contrastada y empírica realidad. La calima de estas últimas horas no es nada si la comparas con el turbión permanente del Cabildo, Inalsa y por ahí seguidito.

Una broma el polvo en suspensión, en efecto, comparada con la calima más negra y espesa que se vio nunca en ninguna parte, a la que ni siquiera hay que calificar de mora, marroquí o marroquina, como también la llaman por aquí abajo. La verdadera calima oscurísima es conejera, partidista, pública o institucional, y tan espesa que, aparte de que se siente y se palpa en el ambiente los 365 días del año, se diría que puede cortarse con un cuchillo, de puro densa.

Aquello lodos de la democracia mal entendida trajeron estos polvos de la opacidad política. Ambiente enrarecido. Clima asfixiante. Y bochorno. Sobre todo eso, mucho bochorno. Pero a nadie le salen los colores (a don José Saramago resulta que ni siquiera le salían las cuentas, porque lo suyo eran los cuentos… literarios), seguramente porque, como cuenta mi abuela (100 recién cumplidos, se escribe pronto y fácil; la única centenaria del municipio que ombliguea Lanzarote), el que no tiene vergüenza nunca se pone colorado.

NOTA AL MARGEN (o no tan al margen): La próxima semana, si Dios quiere, hablaremos de la Iglesia, que me tiene hablando solo ante la celeridad que se ha dado para tramitarle su petición de apostasía a una anonadada vecina de Lanzarote a la que sólo le faltó exclamar –aunque ya sea oficialmente apóstata a posta- “¡Ave María Purísima!” cuando recibió tan pronto y tan presto el sobre con la respuesta positiva por parte del canciller del Obispado de Canarias. Igual era prejuicio mío, que me maliciaba que las cosas del Obispado iban incluso más lentas que las de Palacio. Loado sea el Señor… Obispo. Y que nunca las mañas pierda cuando vienen mal dadas y los fieles le confiesen que han perdido la fe en ese negocio que sólo es rentable para unos pocos. (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.).

MIGUEL ÁNGEL DE LEÓN


PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD