OPINIÓN. Descontrola que algo queda
DESDE MI ISLA ATLÁNTICA.Por Antonio Coll
Es posible que los profesionales que se dedican al control aéreo –controladores- constituyan un gremio con demasiados privilegios. Bien es verdad, que sus conquistas salariales-laborales han sido continuamente admitidas por AENA, un ente público, dependiente del Ministerio de Fomento y que se encarga del control del transporte aéreo de casi todos los aeropuertos del Estado Español. Los conflictos que generan los controladores se puede decir que son anuales, a la hora de firmar sus convenios colectivos. Esta situación crea mucha alarma entre toda la población y, sobre todo, en el sector turístico, siendo Canarias y Baleares las más perjudicadas, por razones obvias. La mayoría de los turistas y pasajeros llegan a los dos archipiélagos por vía aérea, por lo que el avión se convierte en el medio de transporte casi insustituible. La industria turística manifiesta que solo por las “amenazas” de huelga produce pérdidas millonarias. Sería mejor que concretaran las fechas de huelgas para evitar incertidumbre y, de esa forma, el pasajero sabe a qué atenerse a la hora de volar. No obstante, Asolan, la patronal turística de Lanzarote estima, en caso de huelga, pérdidas diarias de más de 3 millones de euros para el sector. ¡Casi nada, en tiempos de crisis!
Pero a mi me gustaría llegar al fondo de la cuestión, sin “criminalizar” a los controladores aéreos como “mediáticamente” se ha hecho desde todas las instancias. Según información que poseo la remuneración que reciben los controladores procede de la tasa de navegación que recauda el organismo Eurocontrol. Si esto es así, la deuda consolidada de AENA está cercana a 15.000 millones de euros ¿Le interesa al ente público estos conflictos para desviar la atención?, se pregunta Iñigo Castenedo, delegado en Lanzarote de la Unión Sindical (Usca). Dice Castenedo que el meollo de la cuestión es el “decretazo” del Gobierno de España que ha reducido los sueldos un 40% y les ha ampliado la jornada laboral a 1.670 (más 80 extras) horas anuales. Aún así manifiesta el mismo que el mal de AENA no se resolverá por el decreto. Fuentes fidedignas se habla de irregularidades del Ente Público a la hora de adjudicaciones de obras aeroportuarias desde los tiempos que Magdalena Álvarez dirigía Fomento. Ya se sabe que cuando hay “descontrol” -y no me refiero a los controladores-, hay “desvíos”. Vds. me entienden. Muchos se preguntan ¿porqué AENA no es rentable? ¿Los centros comerciales de todos los aeropuertos no es un negocio boyante? ¿Quién controla todas las grandes cifras de negocio que genera? Percibo que AENA tiene a los controladores como “cabeza de turco” para despistar una gestión económica “desastrosa” o puede ser “bien calculada”. No digo más.
Espero que los controladores denuncien pero intentando siempre no perjudicar al turismo y a los viajeros que volamos por negocios o salud. De AENA poco espero, porque su mutismo siempre ha sido palpable. Mi desconfianza es total, hasta que no me demuestre lo contrario. Cuando una auditoria exterior e independiente publique todas las cuentas del ente público saldremos de dudas. Por ahora seguiremos descontrolados por unos y por otros.