Domingo, 12 Abril 2026
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Editorial

Nadie duda que el presidente del Cabildo de Lanzarote es el primer interesado que se apruebe lo antes posibles el PIOT. Es de estúpidos creer lo contrario. Pedro San Ginés ha dicho por activa y por pasiva que la aprobación del Plan de Ordenación del Territorio es lo más importante y prioritario para el grupo de gobierno que preside. Y nadie lo duda. Lo que sí empiezan a dudar, sin embargo, algunos sectores empresariales y sociales es si realmente el nuevo Plan Insular se aprobará, definitivamente, antes de acabar el año e incluso, los más pesimistas, antes de las próximas elecciones. La experiencia en esta isla nos dice que por un motivo o por otro, desde la burocracia administrativa a las veleidades políticas, crisis o cambios de gobierno, las aprobaciones de los documentos territoriales se eternizan hasta la desesperación.

El equipo redactor de Ezquiaga anunció, en la primavera pasada, que en el verano o más tardar en otoño, la revisión del PIOT del 91 estaría aprobado inicialmente. Ha pasado el cálido verano, el fresco otoño ya se terminó, estamos bien entrado en el ventoso invierno y a las puertas de la deseada primavera y seguimos sin noticias (fecha) de la aprobación inicial del nuevo PIOT. O mejor dicho, ahora sabemos que el Cabildo ha enviado de nuevo a la COTMAC la segunda Memoria Medioambiental que en noviembre pasado “suspendió” el examen de la pachorrienta y quisquillosa Comisión Territorial y de Medio Ambiente de Canarias, la cual detectó una serie de carencias. Esperemos que ahora si obtenga el plácet por parte de sus miembros. De lo contrario, de sufrir la ‘memoria’ un nuevo revés, ya podríamos hablar de algo más que de fracaso político.

Si hoy Lanzarote contara con un Plan Insular nuevo, se reconducirían muchos problemas urbanísticos y territoriales que tiene a la isla paralizada. Se ayudaría a dar mayor seguridad jurídica al inversor, hoy temeroso a poner sus euros en una isla tan necesitada de ellos. Se pondría suelo a disposición de promotores dispuestos a realizar la tan solicitada oferta complementaria de ocio y deportiva, casi prohibida en este momento.

Por otro lado, con el nuevo PIOT,  se beneficiaría a mucha gente del campo para que puedan legalizar sus granjas o fincas y se crearían mejores condiciones para generar empleo, en una isla con índices de paro realmente insoportables.

Si Lanzarote contara con PIOT nuevo, adaptado a los nuevos tiempos, se podría diseñar una isla que responda a la problemática de hoy y no a la del año 91, que fue cuando se aprobó el famoso ‘Plan Insular’.

Sabemos que el presidente del Cabildo no quiere nuevas sorpresas y sustos. Por ello, antes de que la COTMAC ‘suspenda’ de nuevo el informe medioambiental ha presentado la memoria para que le aseguren que está bien hecha y una vez analizada llevarla a su aprobación. La gente de a pie no sabe de memorias ambientales, ni de planeamientos, ni de leyes urbanísticas. Lo que saben es que intentan hacer una obra en el campo y no le dejan. O le ponen tantas pegas que odian el medioambiente cuando deberían amarlo. Y eso, que a Medio Ambiente o a  Patrimonio se les mire como el enemigo público, es culpa también de no contar con un planeamiento del territorio adaptado a la nueva Lanzarote y, sobre todo, a que hace 10 años teníamos que haber aprobado la revisión del obsoleto y antiguo PIOT.

Crucemos los dedos y recemos para que nada, ni nadie, impida la aprobación del nuevo ‘Plan Insular’ antes de empezar de nuevo el próximo invierno. Algunos lo verían casi como un milagro.

La aprobación del Plan Insular con las necesarias reformas es urgente. De lo contrario, la isla seguiría arrastrada a un empeoramiento de la maltrecha economía, impidiendo la creación de empleo. Repetimos, es una cuestión prioritaria. Nos jugamos el futuro de Lanzarote. La decisión está en manos de los gobernantes. El tiempo apremia y ya no puede haber más dilaciones.

Lancelot


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