OPINIÓN | Nueva Transición, el inicio
LA CHINA EN EL ZAPATO. Por José Ignacio Sánchez Rubio, abogado y economista
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El día 20 de noviembre de 1975, día del fallecimiento de Francisco Franco, Arias Navarro, con la voz quebrada, leía el último mensaje que el general había dejado escrito a los españoles. En ese momento, se abría una etapa de cambios que se conocería como la transición. Esa transición que preparaba al país para la democracia y que suponía el pistoletazo de salida para la sustitución de los que mandaban antes por los que mandarían después. Hoy, casi 37 años mas tarde, creo que ha llegado el momento de hacer balance de estos años de democracia.
A mí, que ya llevaba viviendo unos cuantos años antes del comienzo de la transición, me entran ganas de hacer ese repaso histórico y, francamente, les digo que está muy bien esto de la democracia, y me parece que es el sistema perfecto de gobierno, pero créanme también si les digo que para este viaje no hacían falta alforjas.
Me explicaré. Cuando digo que en 1975 comenzaba la sustitución de los que mandaban antes por los que mandarían después, no digo exactamente la verdad; porque la verdad es que buena parte de los que mandaban antes se cambiaron de chaqueta y siguieron mandando después. Pero es que, además de estos, vinieron otros nuevos que martilleándonos con la cantinela del franquismo, se apalancaron en el poder y ahí siguen, apoltronados y con la misma cantinela del franquismo. Y, por si eran pocos, apalancaron en la prebenda a innumerables palmeros afines con sus ideas.
Señoras y señores míos, compatriotas todos (porque a mi no me gusta llamarles a ustedes compañeros, aunque lo seamos de fatigas, por la apropiación del término que parecen haber hecho algunos), el asunto de la democracia, o del gobierno de España, ha llegado a límites que exigen que todos nosotros dediquemos unos escasos minutos a recapacitar y, acto seguido, que nos pongamos en marcha. De lo primero, de hacerles recapacitar, me encargaré yo, aunque ya por innumerables puntos de la geografía española han empezado a alzarse voces discordantes como la mía; de lo segundo, de ponernos en marcha, nos tenemos que encargar cada uno de nosotros, sin distingos de edad, profesión u oficio, sexo, orientación política o pensamiento religioso.
Y ello porque a todos nos ha llegado la hora de levantarnos contra este numeroso grupo, que ha capitalizado la política y nos ha arrastrado a una ruina que nunca en la Historia de España se ha conocido.
Piensen ustedes que en el momento actual, con las políticas llevadas a cabo durante estos casi 37 años, 23 de cada 100 españoles en edad de trabajar no lo hacen por falta de empleo. Nuestra economía se arrastra lentamente por el suelo debido, entre muchas otras causas, a que nuestros gobernantes nos han puesto a los pies de Europa, posibilitando que hayan ido desapareciendo nuestras fuentes primarias de producción. Así, nuestra agricultura ha llegado a niveles mínimos de producción; nuestra flota pesquera no ha vuelto a levantar cabeza; carecemos de industria y, nuestra primera fuente de ingresos que ha sido desde antaño el turismo, corre el grave peligro de caer en picado dado el constante incremento de los precios, propiciado entre otras causas por la subida de los impuestos indirectos.
Pero, amigos compatriotas, no es este el momento del lamento. Porque los casi 800 mil millones de euros (no lo pongo en pesetas porque casi no me cabria en esta página) que el Estado Español debe a bancos e inversores representan ya una losa para nuestros hijos y nietos que no van a poder soportar. Solamente de intereses, se estima que el Estado tiene que pagar 30 mil millones de euros al año; más que la parte del Presupuesto destinada a pagar el subsidio de desempleo. Hoy mismo, mientras leía las noticias financieras, me he llevado las manos a la cabeza porque la prima de riesgo ha batido un triste record y se ha situado en 632 puntos.
Amigos compatriotas, nosotros mismos tenemos que sacarnos de esta caótica situación. Pero, ¿cómo hacerlo? Un grupo de lanzaroteños nos hemos puesto ya en marcha y vamos a iniciar el cambio. Por eso, a este movimiento, lo hemos denominado NUEVA TRANSICION.
Lo que pretendemos es cambiar el sistema político que corroe las entrañas del Estado. El Estado somos todos y cada uno de nosotros y hemos de tener un Estado distinto. Un Estado que ayude a los españoles que se encuentren en dificultades y que no asfixie a los que están malviviendo con una pensión o un sueldo de miseria. Y sabemos cómo hacerlo. Y el comienzo de este cambio no puede ser otro que el de despojar a los políticos, actuales y pasados, de sus sueldos, pensiones, cargos y prebendas. Porque la política es un servicio público y una obligación que tenemos todos para con los demás. Y eso, solamente debe remunerarse con el agradecimiento.
Sigan ustedes atentos a este y a otros medios de comunicación que nos permitirán difundir estas ideas renovadoras por toda la geografía española. Este movimiento nace en Lanzarote, no es de izquierdas, ni de derechas, ni de centro; es, solamente, canario y español. Y todos ustedes amigos compatriotas, tienen la obligación de prestar su ayuda. Es una ayuda para que todos salgamos del marasmo. Y no les pedimos ayuda económica, no les pedimos dinero. Sólo la cesión gratuita de su tiempo.
Cada uno hemos a ayudar en lo que podamos y sepamos hacer pero, como digo, sin esperar dinero a cambio. Hasta ahora la política, en estos casi 37 años de democracia, ha servido fundamentalmente para que se enriquezcan unos cuantos y para que la mayor parte de los españoles se empobrezca.
Por eso, porque los políticos han convertido la política en un negocio muy rentable, es por lo que en estos momentos hay en España más de 453.000 políticos, el triple que en Alemania, donde nos doblan en población. Y por eso tenemos más de 3,3 millones de funcionarios y empleados de empresas públicas, mientras que en Alemania no llegan a 900.000. Y viendo como nos han ido las cosas y el futuro que nos espera, hemos de virar en redondo pero siguiendo en democracia. En NUEVA TRANSICION pensamos que el Estado (que somos todos), debe pagar el sueldo de los funcionarios, pero no de los políticos ni el de sus asesores y enchufados a dedo; y debe pagar los servicios públicos, pero no los gastos personales de los políticos. Y también pensamos que no es función del Estado la de intentar ganar dinero estableciendo empresas públicas; para eso está la iniciativa privada, que además es la que crea empleo.
Probablemente parezca que es imposible que pueda haber políticos si la política no es remunerada, pero nosotros no lo creemos así. Si ello fuera cierto, no existirían ONG’s que se nutren de voluntarios que prestan su esfuerzo gratuitamente. Y por eso creemos que la política debe ser ejercida por los partidos políticos (como hasta ahora), pero que los políticos no deben percibir sus sueldos y cuantiosos gastos directamente del Estado, sino que, suponiendo que la labor política constituye una tarea profesional, deberán ser los partidos políticos a los que pertenecen, los que les retribuyan su trabajo y compensen sus gastos en la medida que consideren adecuado. A cambio, creemos que los partidos políticos deben percibir del Estado un porcentaje del superávit público, es decir, de la diferencia entre los ingresos del estado y sus gastos. En la actualidad los políticos se fijan por su cuenta, a espaldas de nosotros que somos los verdaderos dueños del Estado, los sueldos y compensaciones que les petan, por muy elevado que sea el déficit público. Con la formula retributiva que nosotros estimamos adecuada, los partidos políticos solamente cobrarán si en el estado se producen beneficios. Y de esta forma, desaparecerán buena parte de asesores y contratados a dedo en la administración.
En Francia, el presidente Hollande ha suprimido la totalidad de los coches oficiales, razonando que “si un ejecutivo que gana 650.000 euros año, y no puede permitirse el lujo de comprar un buen coche con sus ingresos del trabajo, quiere decir que es demasiado ambicioso, que es estúpido, o que es deshonesto. La nación no necesita ninguna de estas tres figuras”. Y nosotros, ¿no deberíamos pensar igual?
Y hay más: si queremos salir de este infierno (y lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo), tenemos que bajar los impuestos. Paradójicamente, eso producirá una mayor recaudación del Estado, tal y como está hartamente probado en economía. Porque una bajada de impuestos anima el consumo y permite la generación de empleo que, a su vez, produce mas consumo y mas impuestos. Y todo esto no podemos conseguirlo si no nos volvemos a nuestra peseta. Esto, que vengo diciéndolo desde hace tiempo, es lo que ya se está rumoreando en los mentideros y tertulias políticas y económicas, cada vez mas insistentemente.
Y para terminar, amigos compatriotas, esto lo tenemos que hacer nosotros. Y no necesitamos hacerlo de forma violenta, sino con la única arma de que disponemos: EL VOTO. Y por eso, nos hemos reunido unos cuantos españoles residentes en Lanzarote y hemos formado un partido político nacional con sede en Lanzarote que en los próximos días verá la luz. Y a formar parte de este partido están invitados todos ustedes. No cuesta dinero, no tienen que pagar nada, sólo ayudar en la medida de lo posible. Da igual que sea usted informático, o comerciante, o médico, o funcionario o, incluso, político. Esta es una tarea de todos y, por eso, todos serán bienvenidos.
Por el momento, y hasta tanto dispongamos de una infraestructura, podrán ustedes comunicarse con nosotros por correo electrónico en la dirección:
Hasta pronto y ánimo a todos.